En Asia probó desde una serpiente a un escorpión
Como buen sibarita, Bernardo Borgeat no quiso privarse de nada en su viaje a Camboya. Junto a su pareja, Carmen Gloria Arroyo, aprovechó de ir a The Red Piano, el restaurante favorito de Angelina Jolie desde que grabó «Tomb Raider». Una vez allí ordenó unas brochetas que impactarían a cualquier paladar chileno.
El plato incluía seis ranas pequeñas, una serpiente chica y un escorpión. Cada brocheta a dos dólares.
«Tenían varios bichos, como gusanos, grillos y baratas también, pero el primer día preferí elegir estos tres productos. Yo había comido unos días antes ranas más grandes, que son típicas y tienen gusto a pollo. Éstas eran más chiquitas y se comían enteras. Eran súper crocantes, fue como comer unos pescaditos fritos», describe el asador.
¿Qué tal la serpiente?
«Me costó comerla porque tiene un espinazo bien firme, pensé que sería más blandito y que se trituraría más fácil, pero no. Creo que también estaba pasado el punto de cocción y estaba demasiado crocante. Prácticamente comí sólo la piel, se secó demasiado».
¿Y el escorpión?
«Me gustó, tenía un sabor más fuerte porque las ranas y la serpiente eran más neutros. Era rico y crocante. Yo soy de signo escorpión y andaba con un collar con el escorpio. Por eso había tenido la idea de comerlo alguna vez. Pensé que me iba a dar más impresión, pero estaba bueno».
Al día siguiente a la noche partieron a un mercado al lado del río en pleno centro donde la cuñada del guía turístico con el que andaban tiene un puesto. Ahí se atrevió con una tarántula y grillos. «Le tenía mucho más fe a la araña, tenía las patas ricas, la parte del cuerpo normal, tenía carne, pero la parte de la cola (trasera) me dio mucha impresión cuando la masqué porque sentí como huevos. La tarántula no me gustó para nada y no se la recomiendo a nadie».


