Las aventuras de Macarena Venegas en Australia
La abogada viajó sola y recorrió ese enorme país por 17 días. Fue muy sanador, dice.
Macarena Venegas tenía 20 días de vacaciones y un pendiente en su lista de viajes: Australia. Y aunque en trayectos se «pierden» tres días, la abogada no lo dudó y se dio el gustito. Viajó sola y ahora llegó a Santiago con la maleta llena de recuerdos.
«Soy una amante de viajar, de aprender. Ir a Australia me daba mucha curiosidad desde hace mucho tiempo», cuenta. Los motivos que la llevaron a ese destino fueron «descubrir animales, que son únicos de Australia, para mí era increíble. Además desde chica me gustó la música australiana, Olivia Newton-John, Midnight Oil y en un lugar muy destacado, Michael Hutchence (vocalista de INXS)».
¿Por qué no fue con su pareja, Fernando Pesce? «Porque me encanta viajar sola y por motivos de agenda no coincidimos».
Como la naturaleza era la prioridad en estas vacaciones, Venegas viajó por todo el país. «Llegué a Sydney, fui a la playa que se llama Bondi. Luego me fui al norte de otro estado, Queensland. Allí está el gran arrecife de corales, el más grande del mundo, que es una de las siete maravillas de la naturaleza», relata con entusiasmo.
Ante el desafío de elegir entre los animales ícono de Australia, Venegas no lo duda: «Los koalas siempre me han alucinado desde chica», afirma. En el parque Kuranda, cumplió su sueño de abrazar un koala y aprender de ellos.
«Los koalas son unos tiernos, tiernos, tiernos. Son de la especie marsupial, no son un oso. Y duermen en los árboles durante 18 horas al día. Cuando están despiertos, lo único que hacen es comer las hojas verdes de los árboles en que viven»; explica como una experta.
«Me enseñaron a tomarlo para poder sacarme la foto. Hay que sujetar sus patitas inferiores y poner un brazo extendido para que él lo agarre como una rama de árbol. Yo me embalé y le di besos, muchos besos. Y después me quedó la boca pegajosa, es la anécdota divertida», se ríe.
Agrega que «seguramente tienen algo en su pelaje que debe ser pegajoso, quizás que viene de la propia salvia del árbol».
La abogada no está tan equivocada: el koala macho tiene una glándula en el centro de su pecho que segrega una sustancia pegajosa, que frota sobre los árboles para marcar su territorio.
«El viaje fue muy sanador, muy bonito. Hay que agradecer al planeta en el que vivimos», reflexiona.


