Es integrante del podcast Tomás va a morir junto Edo Caroe y Tomás Leiva
Los integrantes del podcast «Tomás va a morir», Edo Caroe, Tomás Leiva y Alejandro «Buffy» Barros, se tomaron unas mini vacaciones de tres semanas hace poquito. En el exitoso programa no se nota algún desfase, pareciera que la onda y las risas siguen igual, sin embargo, en esos días de descanso el giro fue duro para uno de ellos.
A los 15 minutos de empezar la casi hora y media de podcast, Edo Caroe abrió el tema con una broma: «Nos hace falta (historias) más grisáceas. Ahora gracias al organismo mediocre de Buffy, vaya que vamos a tener material. Hemos tirado varias indirectas a Buffy, pero la gente no está entendiendo». El aludido Buffy Barros explicó qué pasaba: «No voy a entrar en detalles porque tengo un diagnóstico. Me lo voy a reservar no por un tema de privacidad, sino porque todavía no se sabe».
Ahí entró Tomás con una broma para distender: «La gente puede elucubrar que puedes tener desde una esclerosis lateral amiotrófica, una gripe o un tumor». «Hagamos una apuesta: quién adivina qué tiene Buffy», bromeó Caroe. Ahí, Barros, que es geógrafo, sinceró el revés que empezó en un viaje a Estados Unidos y terminó con un largo recorrido por varios especialistas: «Un día me desperté con el ojo izquierdo viendo medio borroso. No se me pasó durante todo el día. La cantidad de luz y colores, perfecto, pero todo difuminado. Cuando llegue a Chile voy a ir al oftalmólogo», pensó.
Lo cumplió. En su cita médica, el oculista lo mandó a hacer varios exámenes, entre ellos uno con contraste, llamado angiografía fluoresceína. «A la semana siguiente le llevé los exámenes (al oftalmólogo), me miró y me dijo: su ojo está perfectamente bien, el problema es del cerebro».
«Me derivó con un neuro oftalmólogo. Me mandó a hacer más exámenes y uno de ellos fue una resonancia cerebral y ojo. Los exámenes llegaron el jueves pasado (11 de septiembre) y ahí viene la parte mala: decía daño en la mielina del cerebro. La gente que sabe va a saber que es brígido. La cosa es grave y me asusté un poco», agregó Buffy.
Con el resultado, Barros terminó en una neuróloga que, según Buffy, dio un suspiro al ver el examen y lo envió directo a hospitalizar por tres días. «Tengo una enfermedad del cerebro que no tiene cura y voy a tener que vivir el resto de mi vida con eso. Es una de las enfermedades graves que uno puede tener. Quizás no llegue a los 90 años, pero sí quizás supere los 60. Tengo cinco o diez años para disfrutar mi cuerpo físico que después no voy a tener».
Sin tener el diagnóstico, el neurólogo Carlos Silva Rosas, profesor titular neurología Hospital Clínico de la U. de Chile, explica que cualquier tipo de lesión en la mielina es peligrosa, considerando que es la responsable de la esclerosis múltiple. «La mielina es un compuesto que rodea a los axones, que son las proyecciones, los cables del cerebro que permiten la comunicación con distintas áreas del cerebro tanto que ellas reciben información del exterior como aquellas que envían las órdenes por ejemplo para realizar movimientos».
Y especifica: «La función de la mielina, es el de recubrir este axón o cable y determina que la velocidad de conducción nerviosa sea mayor y óptima, actuando tal como ocurre en electricidad. Por tanto al dañarse la mielina, lleva a que todo el sistema nervioso se vea afectado en su eficiencia».
¿Cómo se expresa el físicamente el daño a la mielina?
«Hay otros síntomas como no reaccionar a la sensación de tacto, adormecimiento de una zona o varias del cuerpo. El paciente también puede presentar dificultades para mover las piernas, caminar, mover alguna extremidad superior. En la medida que se va dañando la mielina y, secundariamente los axones, en las áreas frontales, se afecta la parte cognitiva.


