Expertos analizan los motivos de este brusco descenso en licenciaturas en el rubro de salud
Tablas con las carreras que tuvieron la mayor cantidad de postulantes.
Lanzada con cierto tono de alivio y triunfo, al mediodía de este lunes una de las exclamaciones más escuchada en todo el país debe haber sido «¡Quedé!», seguida de algún chilenismo multiuso. En ese momento se dieron a conocer los resultados de las postulaciones a las 47 universidades que forman parte del sistema de admisión. En total, 161.911 personas fueron seleccionadas en una carrera universitaria, 3.692 estudiantes más que el año pasado.
Según los datos del Ministerio de Educación, la carrera más apetecida por los jóvenes chilenos es Medicina, donde se registraron 27 postulaciones por cada vacante que se ofrecía (ver tabla). Específicamente, Medicina en la Universidad de Chile fue la más postulada del país, con 6.610 candidatos a sus 190 cupos.
«Más de 161.000 personas fueron seleccionadas para ingresar a la educación superior, con aumento en todos los grupos y una participación creciente de mujeres y estudiantes de distintos contextos educativos», valoró el subsecretario de Educación Superior, Víctor Orellana.
Las cifras muestran una caída en algunas carreras del área salud: Sicología tuvo 10.770 postulaciones menos que en 2025, Enfermería bajó en 11.007 interesados y en Kinesiología los postulantes cayeron en 14.075.
¿Qué pasó? Sergio Celis, académico de la U. de Chile e investigador en educación, dice que existen ciclos en que ciertas carreras generan mayor interés.
«Hay razones de mercado, que se requiere más un tipo de profesional, o un factor externo, por ejemplo la pandemia, en que algunas disciplinas tomaron mucha notoriedad y eso causa más interés», explica. «Atraen muchos postulantes y luego, cuando ya pasa esa presencia en la sociedad o cae la demanda, uno ve estos fenómenos de regulación de postulaciones», agrega.
No es un acontecimiento exclusivo del área de salud, aclara. «Ahora que vemos un auge del cobre podría haber un aumento en postulaciones a Geología o en Minería, y puede que se estabilice después», ejemplifica.
Postpandemia
Claudia Ibarra, directora nacional de la Escuela de Enfermería de la U. Santo Tomás (UST), opina que el covid evidenció lo duro del trabajo en el área. «Se reconoce el impacto que tuvo la pandemia en la percepción social de las carreras de la salud, particularmente en términos de carga laboral, desgaste profesional y exigencias emocionales, lo que ha influido en las decisiones vocacionales», advierte.
«A ello se suman cambios demográficos y una mayor diversificación de intereses profesionales en las nuevas generaciones, que hoy evalúan con más detenimiento aspectos como calidad de vida, flexibilidad laboral y proyección personal», añade.
Pese a la merma, destaca la importancia de la especialidad. «Enfermería sigue siendo una carrera estratégica para el sistema de salud del país, con alta empleabilidad, múltiples campos de desarrollo y un rol insustituible en el cuidado de las personas, familias y comunidades», afirma.
Redes sociales
Aunque en la Universidad Finis Terrae (UFT) no se observó disminución en las postulaciones -completaron todas las vacantes de Enfermería y quedaron con una lista de espera significativa- sí reconocen la caída a nivel general.
Además del ajuste tras el aumento extraordinario de postulantes postcovid, Aixa Contreras, directora Escuela de Enfermería UFT agrega otro elemento. «A lo largo de este último año hay un aumento en las redes sociales de una narrativa un poco más negativa en cuanto a estudiar Enfermería. Ya en Estados Unidos hay paralización masiva de enfermeras en Nueva York, que tiene que ver con las condiciones laborales», comenta.
Apunta a que se viralizaron las altas exigencias del trabajo. «En redes sociales esto se intensificó, y los jóvenes están muy sensibles a las corrientes que proponen, es por donde hoy día se informan», señala. «Enfermería es la carrera que se encuentra al lado de las personas cuando sufren y sienten dolor, y tiene que ser más valorada», opina.
Hay déficit
Para Andrea Rastello, presidenta del Colegio de Enfermeras de Chile, la disminución de postulantes es una señal de alerta para el sistema de salud. «No se trata de un fenómeno aislado o coyuntural, creo que es reflejo de un escenario laboral bien complejo que enfrentan las enfermeras y enfermeros, caracterizado por sobrecarga de trabajo y condiciones contractuales un poco inestables, hay harto profesional trabajando a honorarios», plantea.
En los países desarrollados hay un déficit de enfermeras que también existe en Chile -«tenemos menos de cuatro enfermeras por mil habitantes y en la OCDE están en 9,2», destaca la dirigente- y eso ya está afectando a países vecinos. «Hay profesionales del hemisferio sur que están emigrando a otros lugares», comenta.
«No es que sobren enfermeras, sino que faltan los cargos y una planificación sanitaria adecuada», aclara la profesional.



