La comunicadora se encuentra grabando para Viajando ando
Sintió miedo, pero dice que los animales no le generan temor. No así las montañas rusas, que le dan pavor. Busco tener experiencias con animales, dice.
Pese a que asegura que le da más miedo subirse a un juego en un parque diversiones que un animal, la comunicadora Daniela Urrizola quedó de una pieza cuando fue sorprendida por un caimán en Costa Rica, país donde actualmente graba para su programa «Viajando Ando». «Ni lo había visto y estaba, literalmente, al lado», dice desde Centroamérica. El encuentro ocurrió en una visita a Tortuguero, «que es de las cosas más locas que he visto porque es un islote que se accede sólo por el río, muy del estilo Amazonas», cuenta, añadiendo sobre cómo fue el encuentro con el carnívoro reptil: «Nos empezamos a acercar y había caimanes por todos lados». Urrizola explica que al lugar sí o sí se debe acceder con un guía «porque los caimanes se camuflan muy bien. Están muy ocultos y nunca sabes cuando te pillas uno. Puedes hasta pisarlo».
¿Le dio miedo?
«Un poco, porque te juro que no lo vi».
¿Era muy grande el caimán, Daniela?
«Menos mal estábamos con alguien de allá. Me dijo que no me acercara rápido, porque había un caimán y yo pensando que estaba a lo lejos y de repente lo veo que estaba a, no sé, un metro y medio. Medía un poco menos que yo? Pero su cara era intimidante y miraba fijo, como esperando cualquier movimiento en falso».
La vio como una presa.
«Te juro. Y uno tiende a moverse, pero al otro lado pueden hacer más si se mimetizan».
Daniela Urrizola ha recorrido diversos países de los cinco continentes. En muchos de ellos se ha visto enfrentada a animales peligrosos, algo que le encanta. Sin embargo, igual ha temido por su vida como cuando estuvo frente a un tiburón blanco, pero «yo estaba en una jaula. Igual es distinto, pero esa experiencia para mí fue como súper loca, porque siento que me abstraje de la realidad. Caché lo que había hecho una vez que ya estaba fuera la jaula. Yo creo que eso es lo más peligroso que he hecho. En términos como enfrentarme a animales», dice.
Pero también ha estado en safaris, donde -explica- hay riesgos, pues «estás ahí con tu cuerpo expuesto, no estás en una jaula, sino que en un auto de safari que está sin techo. Y en los safari en África, firmas un consentimiento de que si un animal te ataca, nadie te puede ayudar porque no puedes intervenir el conducto natural del lugar. Tú te estás metiendo en su territorio. Yo creo que esos son los dos lugares más hardcore, en términos como de peligro de animales que hemos hecho, pero lo que sí siempre lo hemos hecho con guías especializados, siempre lo hemos hecho así como tratando de aminorar absolutamente todas las variables».
En esa línea, reflexiona que «hay gente que hace cosas quizás un poco más arriesgadas con respecto a las aventuras, como tirarse en cosas o ir a lugares peligrosos. A mí, por lo menos, el tema de los animales es súper loco, a mí no me dan miedo. No sé por qué. No me preguntes, porque yo me habría bajado a intentar hacerle cariño al caimán. O sea, ahí es cuando me tienen que controlar».
¿Qué cosas le dan miedo?
«Soy la persona más miedosa, no me subo a una montaña rusa, por ejemplo. No puedo con nada de eso, pero me pones un león y me importa tres pepinos. Siempre en esta pega he sentido que el mayor riesgo que corro siempre es ese, porque busco tener experiencias con animales».


