En mi primera clase estaba tensa, las manos me sudaban, reconoce la ex figura reality
Hace unos cinco años tuvo un auto, pero lo chocaron. Eso la disuadió de aprender a conducir por mucho tiempo.
Hubo un momento en que Camila Arismendi (32) se cansó de pedir por favor que la llevaran de un lado a otro. Así, con miras a ser más independiente, tomó el curso de manejo en el que está actualmente. Y si bien la idea era culminar las diez clases prácticas en menos de tres semanas, eso ya no se ve tan posible.
En 15 días, Arismendi ha logrado hacer cinco clases: tuvo que preparar su cumpleaños, ir a eventos. La noche de este jueves culminó en una gala de Miss Chile que requirió de horas de preparación y el viernes ya estaba en un vuelo para Iquique. Ha pasado la vida. Y esta no es la primera vez que intenta aprender a conducir.
«Años atrás yo me había comprado un auto, fue el único que tuve en la vida y eso que yo no sabía manejar. En ese entonces, mi pololo que falleció me estaba enseñando. Pero un día lo chocaron, el auto quedó para la historia y quedé medio traumada con el choque», cuenta.
Cinco años más tarde de aquel incidente, la ex participante de «Tierra brava» decidió darse otra oportunidad. «Para, no sé, escaparme un fin de semana a la playa, ir a Rapel, sin pedirle nada a nadie. Ahora lo único que me falta es tener un auto, así que hago un llamado a la gente de que cualquier cosa, la recibiré feliz».
Patricia González es la directora de MG Conductores Santa Rosa, también es la instructora de Arismendi. Y reconoce que el plan inicial de hacer todo el curso de manera intensiva se ha ido frustrando con eventos y otras cuestiones.
«Hemos ido avanzando de a poco, pero ya algo ha logrado en las cinco clases que lleva. En la última ya le entregamos pedales, está conduciendo sola», comenta.
Dice que notó que en un principio venía muy en cero sobre la conducción, pero que le dieron videos y material de reforzamiento para practicar en casa. En un principio conversaba bastante, pero en la medida en que le ha tocado ser más autónoma en las clases, ya es menos.
«No sé si estresada es la palabra pero ya le está tomando más el peso a lo que es la conducción», añade la instructora.
Camila, ¿tiene algún miedo sobre manejar?
«Sí, va a sonar medio tonto, pero me da miedo retroceder porque pienso que me voy a caer, jaja».
¿Cómo se ha visto durante las clases?
«No te miento que mi primera clase estaba tensa, las manos me sudaban porque tenía miedo de chocar, pero creo que lo hice muy bien. Partí sin tener nada de confianza, pero después la profe me dio la seguridad y ahí ya me solté».
¿Le ha tocado cancelar muchas clases?
«He cancelado porque he andado en muchos eventos, haciendo muchas cosas, de hecho ahora acabo de llegar a Iquique, voy a cantar en el casino la noche, así que por ciertas cositas he tenido que cancelar. Así que sí, se ha alargado el curso».
Patricia, ¿cómo ve a Camila comparada con otras alumnas?
«No comparamos, soy súper honesta, acá se ve la construcción de un conjunto de destrezas y habilidades y no todos vamos al mismo al mismo ritmo. Pero ella está en el estándar, no es súperdotada ni se destaca especialmente, pero tampoco está en un nivel bajo».
¿Conviene aprender en un intensivo?
Alberto Escobar, director de Movilidad de Automóvil Club, explica que la velocidad de aprendizaje varía entre persona y persona y que hay 10% de la población que nunca va a aprender a manejar.
«Los cursos intensivos de manejo son igual que todas las cosas intensivas, tienen un beneficio en términos de que ahorras tiempo, pero no sé si logras fijar el conocimiento de la manera adecuada, sobre todo lo que es la destreza conductiva. Eso lo vas a lograr solamente practicando».
¿Cuál debería ser mi próximo paso después de terminar un curso de manejo?
«Hay gente que termina el curso, va a dar un examen, lo aprueba y se compra un auto gigantesco. Pero el paso lógico para una persona que aprendió a conducir es comprarse un vehículo pequeño, que idealmente sea mecánico y ojalá que sea con baja cilindrada, para conducir de manera escalonada. Que sea un vehículo de transición».
Piano, piano.
«Yo creo que un conductor que tomó un curso de dos semanas lo que debe hacer es, de alguna manera, ir incorporando, fijando el conocimiento. Porque esto es pura habilidad; aprender a calcular las distancias, conocer muy bien su auto, aprender a relacionarse con los espejos, señalizar cada vez que vas a cambiarte de pista o saber sentarte para hacer un viraje, todo eso se va adquiriendo con la práctica».
A la gente le dan miedo las autopistas.
«Hay gente que dice: Oye, nunca nos han enseñado a meternos en la autopista . O sea, imagínate lo peligroso que sería meter a alguien que no sabe conducir a una autopista. Pero bueno, esa es otra historia».


