A la kinesióloga e hija del ex futbolista Gino Valentíni la atropelló un bus y perdió su antebrazo izquierdo
Primero subía su nueva realidad en su cuenta personal, pero sus pacientes le decían que era muy motivada, positiva y que debería compartir contenido. En marzo se atrevió a ser influencer.
Fue por lo anterior que la kinesióloga decidió comunicar, a través de redes sociales, su nueva realidad y en marzo se lo tomó más en serio, en modo influencer. Ahora sube historias a su cuenta de Instagram (@camivalentinir) todos los días y a eso le agrega dos o tres publicaciones semanales. Desde esa fecha, ha subido cerca de 4.500 seguidores.
En un inicio, cuenta ella, fueron sus pacientes quienes la motivaron a que mostrara su vida cotidiana tras el accidente. «Ellos me decían que yo era muy motivada, positiva y que debería compartir contenido, porque esa misma energía los ayudaba a salir de sus lesiones», rememora Camila, quien es madre de un adolescente de 14 años. Sus amigos y seres queridos le sugirieron la misma idea y «como no soy pudorosa se me hacía fácil (hablarle a la cámara). Así que decidí mostrar mí día a día como amputada (primero en su cuenta personal) y también la importancia del deporte. Ese es uno de los grandes pilares de mi vida».
La profesional tiene tres frentes en su plataforma virtual: «Primero es mi vida como deportista y, por ejemplo, muestro mis entrenamientos en el gimnasio. Después es mi realidad como amputada, cómo ocupo mis prótesis, cómo me abrocho los zapatos, cosas así, y la tercera patita es mi vida personal, familia, amigos, pareja y mi hijo».
¿Cómo ha sido la recepción en redes sociales desde marzo a la fecha?
«Me he sentido súper cómoda y he visto que puedo ser una ayuda. Mucha gente amputada, no solamente de Chile, me ha contactado y me preguntan cómo hago las cosas y me piden consejos. Hay mucha interacción y estoy súper contenta con la recepción de la gente. De repente me estreso porque no tengo tiempo para contestar pero lo hago de a poco. Ha sido muy bacán en ese sentido y me están ayudando seis marcas, algunas de belleza, otras de cocina y de deportes la marca Fila me apaña mucho».
¿El optimismo siempre ha sido parte de su vida?
«Sí, siempre he sido pecho a las balas y voy con todo. Ahora veo mi accidente como una fortaleza y una opción de poder crecer desde otro punto de vista, no como una debilidad. Otros aspectos de mi personalidad también se han mantenido, como ser constante, disciplinada, bien estructurada y a la vez soy muy gozadora de cada minuto de la vida. Todo lo que hago lo hago porque me gusta».
¿Hay algo de su personalidad que haya desarrollado post accidente?
«He aprendido a tener mucha más paciencia, tolerancia y más capacidad para enfrentar la frustración. Esas cosas han cambiado y mejorado en mí. Aún me quedan temas por trabajar pero en ese aspecto siento que he tenido cambios. También noto que tengo otro tipo de llegada con mis pacientes. Yo fui mamá muy joven y por eso mismo siempre estoy con energía positiva, saliendo adelante. Decidí que pase lo que me pase, quiero ser feliz y voy a seguir motivada. Porque ser negativa, muy víctima, achacándose, es innecesario. Es mejor darle la vuelta a lo que te haya pasado y sacar lo mejor de eso».
Con respecto al vínculo con su primogénito relata que ella le muestra sus videos antes de publicarlos y con humor le dice «por lo menos me tienes que dar like y a veces me ayuda a grabar. Es difícil grabar contenido. En otras ocasiones también me graba mi pololo o una amiga. Decidí que mis registros sean más caseros».
Otra faceta que incluyó en su vida post accidente fue sumarse a la agencia de modelos Elite. «Esto fue hace un año y medio. Surgió por mostrar mi amputación y que, a pesar de eso, me sigo sintiendo igual de mina. Al final todos tenemos físicos distintos y es importante promover eso, pero no es que me dedique a modelar, jajajá». A comienzos de 2024 realizó una campaña con una tienda de retail y está abierta a recibir más opciones.
¿Qué reflexiona a casi cinco años de su accidente?
«Siento que estoy súper realizada y acostumbrada a mi nueva vida. Sé lo que puedo hacer con o sin prótesis e igualmente hay cosas que extraño. Por ejemplo, me encantaba hacerme trenzas y ahora me puedo hacer algunas. Una se adapta y eso es lo que más he aprendido: la capacidad de adaptación que una tiene. Los cambios siempre van a estar, entonces, más que pelear contra eso, hay que aceptarlos y sacar lo mejor. También agradezco muchísimo toda la ayuda que he recibido y no pensé que, gracias a Instagram, iba a motivar a tanta gente. A veces me paran en la calle y me dicen que mi energía es bacán. Nunca pensé que se iba a dar ese impacto en otras personas, ya sean amputados o no amputados».


