El Galmobile es de origen israelí y está dotado de IA
Está pensado para suministrar agua a zonas afectadas por inundaciones, olas de calor, incendios o terremotos.
Más allá de la inmediata demanda de agua potable generada tras los incendios que afectaron Viña del Mar y Quilpué, Chile, un país constantemente afectado por catástrofes, debe contar con una respuesta más rápida y eficiente que las actuales flotas de camiones aljibes que se despliegan en las zonas afectadas por siniestros.
Una posibilidad es el Galmobile, un sistema móvil de purificación y desalinización de agua extraída de cualquier fuente. «Se trata de un vehículo de origen israelí capaz de tratar 20 mil litros de agua hasta dejarla apta para el consumo humano, permitiendo que poblaciones afectadas por inundaciones, olas de calor, incendios o terremotos, cuenten con este valioso recurso en cuestión de horas», asegura Carlos Fredes, manager de nuevos negocios de Cosmoplas, empresa chilena que ya dispone de dos unidades.
Entre las principales ventajas de esta planta de potabilización portátil, destaca un software dotado de inteligencia artificial (IA) capaz de identificar si el agua a tratar es dulce, salada o salobre, para luego configurar el sistema de modo que se consiga la máxima calidad.
En cuanto al procedimiento, una vez que el operador sumerge la manguera en la fuente de líquido y la ancla a una boya (para que la bocatoma no toque fondo y succione partículas), comienza el proceso de ósmosis inversa, en el que flujo de agua es multifiltrado y lanzado contra membranas capaces de capturar cualquier partícula mayor a 0,2 micrones.
Finalmente, el agua se somete a un proceso anti bacteriológico basado en cloro, para eliminar cualquier olor o sabor indeseado en un último filtro de carbono activo. «En solo cinco minutos, este equipo consigue los estándares de calidad recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS)», afirma Fredes.
Así también lo corrobora el ingeniero químico Patricio Ponce, especializado en procesos de purificación de fluidos, quien aclara que «la mayor novedad no está en el proceso de ósmosis inversa, que Chile ya utiliza hace años para proveer de agua potable a las pequeñas caletas del norte, sino en la tecnología desarrollada para jibarizar y poner todo el equipo sobre ruedas».
Eso sí, aclara que cualquier planta de este tipo, «que diariamente no puede producir más agua que la que transportaría un camión aljibe, solo sirve para atender pequeñas poblaciones en emergencia, como campamentos de damnificados, ya que no están pensadas para reponer el servicio domiciliario».


