FOTOS DE REFERENCIA (Cargar Manualmente):
FOTO 1
Ruta: /2015/02/16/Deportes@8_G4Q2K0GLB_1_16_178_1602.jpg
Autor de la Foto: Dartfish
Título/Pie de foto: El sistema Dartfish muestra los ángulos de inclinación ideales en cada una de las fases del salto.
FOTO 2
Ruta: /2015/02/16/20150216180844206.jpg
Autor de la Foto: Dartfish
Título/Pie de foto: La belleza del salto al agua exige un recorrido perfecto.
Diego Carquín y su compañero Donato Neglia competirán en Alemania
Ganaron plata en el Sudamericano del año pasado y ahora sueñan con los Panamericanos y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.
Gustavo Ortiz
Diego Carquín y Donato Neglia tienen 22 años y desde hace más de quince practican los saltos ornamentales. Son campeones chilenos y su último logro internacional fue la medalla de plata en salto sincronizado en el Sudamericano de Venezuela, a fines del año pasado.
Los triunfos no les son extraños. A los 17 años, compitieron en el Mundial adulto de China y terminaron 14, fueron octavos en la final de los Panamericanos de Guadalajara, plata en Venezuela y, junto con Kristel Köbrich, son los mejores deportistas de agua del país.
Diego, incluso, todavía es dueño del récord sudamericano juvenil, logrado en 2011.
«Hoy estoy absolutamente dedicado al alto rendimiento. Vivo en el CAR, aunque mi familia reside en Peñalolén; entreno tres veces al día, empiezo a las ocho de la mañana y paro hasta las siete de la tarde. Es la única manera de obtener resultados», dice Carquín, que pololea con la patinadora María José Moya, campeona mundial y mejor deportista de Chile en 2014.
Diego y Donato viajan al Gran Prix de Rostock, Alemania, una fecha del Mundial de saltos. Y seguirán en México y España.
Ahora que las temperaturas están achicharrando al país y la piscina llama como un canto de sirena irresistible, ¿quiénes mejor que ellos para enseñar a hacer el piquero perfecto?
l Profundidad . «La piscina debe tener entre dos y tres metros de profundidad como mínimo. Siempre hay que preocuparse de eso. Vi un video de un chico que se lanzó de un puente. Es súper peligroso sin saber la profundidad. Si saltas desde 20 metros, puedes alcanzar 70 u 80 kilómetros por hora al entrar al agua, lo que significa que debe haber unos cuatro metros de profundidad. Si tenía tres metros, el impacto lo pudo haber matado», advierte Diego.
l Acrobacia. «En los clavados se mide el despegue, la altura que se alcanza, la acrobacia que se realiza y una línea bonita, que tenga las piernas y los pies juntos. Si flectas mucho las piernas en el rechazo, el salto puede ser más alto, pero puedes caer más cerca de la orilla», agrega.
l Entrada . «Tiene que ser lo más vertical posible. En el caso de los clavados, de noventa grados. En el piquero, lo común es entrar en 45 grados. Pero el ideal es alcanzar los 90 grados».
l Sin salpicar . «Lo ideal es no salpicar agua. Para eso, hay un truco. Pones una mano sobre la otra, no juntas, y cuando tocas el agua, separas los brazos. Eso genera una burbuja, una cámara de aire que, en fracción de segundos, hace que el cuerpo ingrese y no salpica», finaliza el especialista.
«La primera vez en la piscina me ahogué»
Donato Neglia cuenta que por extrovertido lo pusieron a hacer saltos ornamentales. «No era un niño Ritalín, pero sí muy movedizo. Había ido a un campeonato de gimnasia y estaba repitiendo lo que había visto cuando me observó mi entrenador, me pidió hacer una rueda y habló con mis papás. Recién iba a cumplir seis años», cuenta. Al igual que Diego Carquín, la primera vez en la piscina fue traumática. «Me llevaron al club Providencia, me tiré a la piscina, me hundí y me ahogué. Se me había olvidado nadar», recuerda Donato. «Yo estaba aterrado y me quería devolver, pero había diez niños atrás que querían subirse y ninguno se había devuelto. ¿Era el único que me iba a devolver? Ahí me tiré al agua y me estaba ahogando cuando me sacaron con un colador. Me vestí y me fui ligerito para la casa», dice Diego. Eso no fue impedimento para que siguieran, como tampoco lo fue la fractura de tobillo que sufrió Donato el 2012 por un golpe en el trampolín. En vez de un año, se recuperó en seis meses. «Y aquí estamos. Siempre quiero llegar más lejos. El sueño son los Juegos Olímpicos y hemos estado punto. También queremos una medalla en los Panamericanos, porque no vamos a ir para ser mediocres», advierte.


