El comentarista de radio Duna Luis Breull analiza las implicancias de la entrevista a Hamilton
Luis Breull siempre está atento a todo lo que está pasando en la televisión. Luego el comentarista de radio Duna y periodista de la Universidad Católica se lanza a twittear con fruición sobre lo que ve. Muchas veces, lo que se encuentra en la pantalla no le gusta mucho, pero lo del domingo pasado en «Tolererancia cero» es una de esas excepciones que no se olvidan fácilmente.
«Es una entrevista que ya marcó en la elite de este país una impresión. Este es un programa segmentado, para gente bastante informada y ver directamente a un abusado por Karadima decir sin ningún eufemismo qué fue lo que pasó, es fuerte», comienza analizando.
-¿Qué es lo primero que destacas, en general, de la entrevista?
-James Hamilton hace una reflexión muy testimonial de cómo se vive el tema del abuso y cómo Karadima estuvo practicando esos actos y, además, cuenta que, de alguna manera, él lo permitió, así que también es un comentario bien introspectivo sobre cómo uno es capaz de aguantar determinadas situaciones en casos así.
Es una entrevista de mucho impacto por el fondo de las declaraciones y porque, hasta hace poco, esto los medios no lo comentaban tan abiertamente, pues la Iglesia se ve muy comprometida. Es un llamado de atención donde se están abriendo conversaciones públicas sobre la Iglesia Católica de una forma como nunca antes se había hablado en Chile.
-Él no habló sólo del cardenal Errázuriz y varios obispos. También de empresarios, colegios y la elite en general. Eso no les debe haber gustado a muchos.
-Si hay algo que caracteriza a las elites es que no les gusta que se hable de ellos. Eso tiene que ver con sus redes, accionar personal, riquezas y el éxito profesional. Tienen un pudor de hacer pública su vida privada, la que está muy lejana al público que se relaciona con la televisión y que hace de la pantalla su vida.
-También debe molestar que el que los acuse no sea cualquiera.
-Una persona que es ilustrada, de formación profesional alta, como Hamilton, que venga y hable abiertamente de sus pares, genera molestia, sobre todo cuando hay sectores que defienden por lealtad a Karadima y todavía no se convencen de que haya sido un abusador.
-¿Con qué ocasión televisiva es comparable esta aparición de Hamilton?
-A lo que más se recuerda es a la aparición de Ricardo Lagos en el programa de Raquel Correa, cuando levanta su dedo y emplaza directamente al general Pinochet. Visto hoy, eso es nada, pero en esa época generó mucho impacto.
También lo compararía, en cuanto a grado de honestidad, a cómo Canal 13 se farreó la entrevista a Don Francisco. Las principales preguntas que había que hacerle las quedamos esperando. Él no tiene la trascendencia social de un servidor de la Iglesia, pero su figura sí posee un impacto social enorme. Además, Canal 13 debería llevar el tema Karadima como punta de lanza, pensando en que la Iglesia aún tiene propiedad del canal.
-Algunos criticaron a los panelistas de «Tolerancia cero» por su estupefacción.
-Ellos no estaban preparados para escuchar lo que pasó. Se nota en sus reacciones: quedan perplejos y se despiden sin agregar comentarios, porque todo estaba dicho. Hamilton era el que tenía que contar su verdad muy dolorosa, sin filtro y encontró respeto en los panelistas. Su modo de narrar todo fue de nunca perder la racionalidad, así que poco había que agregar. Las preguntas tenían que ser escuetas y no se tentaron. Además, había toda una comunicación gestual.
-¿El programa debió haberse alargado más?
-Los tiempos en la industria se tienen que respetar. El programa se les había pasado con la extensión del testimonio y pueden iniciar este domingo con el análisis que faltó. Con el reposo de una semana, incluso es mejor.
«Eichhloz reaccionó como público»Luis Breull tiende a entender a Juan Carlos Eichholz sobre su comentada intervención en el programa del domingo pasado, cuando pareció tratar de frenar las acusaciones de Hamilton.
«Lo de Eichholz es parte de la sorpresa de encontrarse envuelto en un debate muy fuerte y sin ambigüedades que resulta más complicado si eres católico. Si eres parte de todo un círculo social de elite, por supuesto que te vas a remecer. Fue la primera reacción esperable, claro que más bien como público, no como panelista. Allí demostró menos expertise que el resto. Se remeció con un testimonio chocante», asegura


