El río dejó atrás la suciedad y en muchos lugares recuperó la vida
Es una señal de que el río está limpio y sano, describe Joaquín Moure, de la fundación Mapocho Vivo.
ada cierto tiempo, integrantes de Mapocho Vivo, una fundación cuyo objetivo es preservar y divulgar el patrimonio natural del río Mapocho, corroboran en terreno el estado del río. Observan la presencia o ausencia de ciertas especies y cómo está el ecosistema. En las últimas visitas han podido corroborar una excelente noticia: la presencia del bagrecito, un pez endémico que sólo se ve en algunos ríos de nuestro país, se ha fortalecido.
«Nosotros empezamos a registrar esta especie el 2019, con avistamientos en Vitacura, Renca y Lo Barnechea, luego lo registramos en comunas como Peñaflor, Talagante y Maipú», explica Joaquín Moure, fundador y director ejecutivo de Mapocho Vivo.
Moure, quien es agrónomo y naturalista, cuenta que en el tramo canalizado del río, el que pasa por comunas como Providencia, Santiago o Recoleta, es muy difícil registrarlo. «Es casi imposible, porque no hay vegetación y como está canalizado, el río corre más rápido en esas zonas».
¿De qué se alimenta este pez?
«De macroinvertebrados, que son especies que viven bajo el agua, entre las rocas del río. Esas especies a su vez se alimentan de la flora y de materia orgánica que cae al río. Entonces, en el tramo canalizado, donde cae muy poca materia orgánica, también tienen menos alimento los macroinvertebrados, por ende, menos alimento para el bagrecito».
El último registro lo obtuvieron en la zona donde el Mapocho se junta con el canal Las Hualtatas, cerca del Puente Nuevo, entre Vitacura y Lo Barnechea, por donde está el Mampato. «Ahí hay abundante vegetación, lo que promueve la proliferación de los macroinvertebrados, y los bagrecitos pueden refugiarse y encontrar las condiciones adecuadas para desarrollarse».
Moure explica que en esta época y en primavera es cuando más se ven estos peces, el resto del año se hace más difícil. «Lo que pasa es que el ministerio de Obras Públicas entra a dragar el río Mapocho, lo que es quitar, despejar la vegetación para que el río avance lo más rápido posible, lo que a nosotros nos parece una visión un poco antigua de cómo mantener los ríos, ya que estudios de hace varios años ya, demuestran que la vegetación ayuda a disminuir la erosión, entonces lo más seguro sería mantener vegetación en el río, pero el MOP sigue dragándolo».
Además, agrega Moure, «cuando vienen crecidas del río, por lluvias torrenciales o temas climáticos, la crecida del agua, de manera natural, elimina mucha vegetación, por tanto se torna un poco difícil hallar especies. Eso pasa hasta que el río vuelve a estabilizarse, desarrolla su flora y fauna, y tenemos este tipo de avistamientos».
¿De cuántos peces estamos hablando?
«Se podría decir que son poblaciones estables de bagrecitos, porque vemos muchos individuos. Por ejemplo, en un metro cuadrado, a veces hemos encontrado siete especímenes, pero sigues avanzando y te encuentras diez, luego cinco, tres. No son hallazgos fortuitos o aislados. Los sectores son más acotados, como este del sector Las Hualtatas, pero si te pones a buscar ahí vas a ir encontrando varios. Son poblaciones que están prosperando».
Moure explica que han visto algunos que miden hasta 14 centímetros.
¿Qué se infiere de la presencia de este pez en el Mapocho?
«La presencia del bagrecito se puede entender como que la cadena trófica está sana, porque esta especie tiene alimento y también tiene depredadores, como las garzas y patos, porque si hubiera sobrepoblación de bagrecitos, acabarían con el alimento. Es un reflejo de que el ciclo de las presas y los depredadores se está cumpliendo ahí, y que el río está limpio y sano».
¿Qué otras especies han registrado en el Mapocho?
«Garza cuca, garza chica, garza grande, pancora de río, estrella azul de la cordillera y pidén, entre otros».


