Pelotón termina el sábado y Jara está mentalizada sólo en ganar
Está decidida a dejar atras a Kike Acuña, con quien terminó mientras estaba encerrada. Lo que pasó fue un balde de agua fria, pero ya lo superé, dice.
Usa bototos guerrilleros, tenidas de camuflaje y un corte mohicano, o sea, look de chica ruda. Pero lo de Carla Jara no es sólo cuestión de imagen. Después de terminar su matrimonio con Kike Acuña hace dos meses, cuando todavía estaba encerrada en «Pelotón», la rubia de ojos claros tuvo un cambio interno radical. Ahora tiene pura fe en sí misma.
Ya no sufre ataques de pánico, está en perfecta forma física y se transformó en la única finalista mujer que se peleará los $50 millones que da de premio el reality militar. «Me siento capaz de todo, en el reality le perdí el respeto a la muerte; adentro uno empieza a confiar en que de uno depende que no pase nada».
-¿Cuándo te diste cuenta que existía esa Carla aguerrida?
-A medida que hacía las instrucciones fui dejando los miedos de lado. Es que si me pongo a pensar todo no haría nada. Además, pasó que al principio siempre dudé de mis capacidades, pero con el tiempo fui confiando más en mí y creyendo en mis capacidades.
-¿Ese proceso te ayudó para aguantar lo que pasó con el Kike?
-Lo del Kike fue el momento más difícil que viví adentro, sin duda. Me llegó como un balde de agua fría, pero ya lo superé y ni pienso en el tema.
-Tu corte de pelo fue decidor.
-Claro, me sirvió para despojarme de cosas, de pensamientos, de carga que uno trae. Para mí fue dejar un montón de cosas atrás y por eso ahora me siento más liviana. Pero eso no quiere decir que me vuelva punk, jajajá.
-¿Qué crees que piensa la gente de todo esto?
-Por el corte, quizás la gente pueda creer que estoy loca, pero filo. Más allá del mohicano, creo que la gente es súper inteligente y los seguidores de «Pelotón» se han dado cuenta del proceso que me ha tocado vivir. Me tocó un minuto súper duro en que decidí dejar mi matrimonio atrás y empezar a preocuparme netamente de mí, de quererme, de velar por mí, por mis intereses. La gente debería decir «qué aperrada esta mina». y el que piense lo contrario, qué lástima.
-¿Y qué piensas tú? Se habla de una nueva Carla.
-Me siento preparada para todo. Como que ya no hay nada que me pueda hacer daño. Estoy tan fuerte sicológicamente y emocionalmente que siento que lo que me depara la vida van a ser sólo cosas buenas.
-¿Y por dónde vas a empezar?
-Tengo 25 años, quiero recuperar mi juventud. Disfrutar mi vida de soltera, carretear, salir con mis amigas, quiero hacer lo que quiera y aún siento que estoy a punto.
-¿Le darás tiempo al amor?
-Lo que menos quiero es estar con alguien, ahora no estoy abierta al amor. No quiero saber de hombres, quiero estar tranquila y disfrutar.
-¿Y qué hay del recluta Rodríguez, hay onda ahí?
-Nooo, el es mi brother, tiene polola, se va a casar. Él ha sido un gran apoyo para mí. Hubiese estado más sola sin él, pero cero onda, es como mi hermano, mi bro .
-¿Cómo manejarás el acoso mediático cuando salgas?
-Mi mamá me contó que ha habido cámaras afuera de su casa y me da lata que se metan tanto. Ese era uno de los «peros» para entrar a un reality. En todo caso, más allá de eso, deberían esperar a que salga para entrevistarme a mí y yo veré si quiero hablar, pero no molesten a mi familia. Por lo demás, yo estoy súper preparada para todo.
Una mujer power
Después de cuatro meses encerrada son pocas las debilidades que se le pueden encontrar a Jara. Hasta sus compañeros coinciden en que «es una de las candidatas firmes a ganar», como dice Longhi.
-¿Pensaste llegar a la final, Carla?
-Yo entré creyendo que me iba a ir muy pronto, pero no soy tan pollito como muchos creían.
-¿Cuáles son tus fuertes en la competencia?
-Las pruebas en el aire, feliz me tiraría en paracaídas. Lo que me perturba son las competencias en el agua. Ese miedo todavía no es rico, pero también pienso que la mente se súper poderosa y yo me muevo por ahí.
-¿Si no eres tú, quién quieres que gane?
-Mi mayor competencia es Rodríguez, pero no me complicaría que él ganara. Yo siempre he dicho que Dios va a hacer que el que más necesita el premio se lo gane.
-¿Y qué harías con el premio?
-Lo primero es darme vacaciones, ojalá a una isla, sin escuchar nada. Olvidarme un poco de todo y no pensar en nada.


