Carlos Casonato, académico y redactor jefe de la revista de bioderecho BioLaw Journal de la Universidad de Trento, dijo que uno de los desafíos de los países con intenciones de legislar sobre inteligencia artificial es evitar que las leyes provoquen bloqueos o límites desproporcionados para que se realice ciencia e innovación. Para prevenir eso, profundizó, lo ideal es que las nuevas legislaciones tengan tres características: que sean abiertas, actualizadas y atentas.
«Las leyes deben estar relacionadas a cómo avanza la sociedad. En Francia, por ejemplo, cuando existe mucha polarización sobre un tema a legislar, se abre una instancia para que las personas debatan junto a parlamentarios y se genere una ley más representativa», relató.
Casonato dijo que las leyes deben ser atentas porque la tecnología se aplica de diferentes maneras y depende de la industria. No es lo mismo aplicar inteligencia artificial en transporte, ejemplificó, que en medicina. «En bioderecho se habla mucho sobre proteger datos, pero eso es solo una parte. También es necesario legislar hasta dónde es posible que intervenga la inteligencia artificial. En medicina no se le puede entregar toda la tarea a la tecnología como en otras áreas y eso debe establecerse en una legislación», resumió el académico.


