La ex directora de Onemi reapareció hablando con alumnos de la Universidad de Las Américas
Contó anécdotas y peló a Hillary Clinton por mandar teléfonos satelitales.
Sonriente, relajada y haciendo algunos chistes reapareció en público la cuestionada ex directora de la Onemi, Carmen Fernández.
La idea era hablar sobre el rol de las comunicaciones en casos de desastres y las lecciones dejadas por el terremoto del 27 de febrero. El asunto partió con un video con imágenes de destrucción y dolor en la zona sur. La música de fondo era «Querida Patria», de Fernando Ubiergo, y la audiencia estaba compuesta por alumnos de periodismo y de relaciones públicas de la Universidad de Las Américas.
No entusiasmó mucho el detalle que Fernández entregó sobre la necesidad de profundizar en la prevención en forma integral. Recordó episodios como el simulacro de tsunami realizado en Valparaíso, con el que varios diputados festinaron al ponerse «alitas» o flotadores de brazos de niños para evitar ahogarse. «Son los mismos que ahora critican», dijo.
Fueron algunos detalles sobre lo que pasó la madrugada del terremoto y los días posteriores los que prendieron a los universitarios. «Se sobredimensionaron las bondades de la telefonía satelital. Llegó Hillary Clinton y entregó aparatos. Eso me pareció de mal gusto. Si le pido azúcar a mi vecina, nada que ver que llegue delante de todo el mundo y me la dé. Y teléfonos había, no suficientes, pero solo escuchábamos ruidos», lanzó.
Dijo estar conmovida por el cuestionamiento público que se le ha hecho. «Hicimos todo lo que era factible de hacer con las herramientas que disponíamos. Tras la catástrofe, vemos a toda una comunidad opinante respecto de cómo debieron haberse hecho las cosas, pero son muy pocos los que hicieron algo antes del 27 de febrero», aseguró.
Ya en tierra derecha, ella misma lanzó una pregunta: «¿Qué hizo la Armada durante la hora en que estuvo arriba la alerta de tsunami?».
La ex directora de Onemi insistió en que la comisión investigadora de la Cámara de Diputados la prejuzgó antes de escucharla y que esperará los resultados de la investigación de la Fiscalía Nacional.
-¿Qué pasa si determina que es responsable, que hay delito y va presa?
-Tendré que acatar, pero tengo mi conciencia tranquila. Asumiré las consecuencias.
Recordó que en una ocasión fue a la pérgola y las floristas la recibieron muy bien. «Hasta me dijeron que cuando muriera me iban a tirar pétalos. Y ahora soy el pushing ball del país», contó.


