Cartier, Tiffany y Piaget: joyas de lujo de segunda mano cuestan hasta 50% menos

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Se revisan en laboratorio y sus piedras preciosas traen certificado de autenticidad

Imitaciones y piedras sintéticas son casi imposibles de detectar por un ojo no entrenado.

Milena Tomic y Alejandra Cordero son creadoras de DLusso, una de las pocas tiendas locales especializadas en la venta de joyas de lujo de segunda mano. Todo partió cuando una de sus amigas se separó y quiso vender su anillo de compromiso: fueron a varias joyerías, pero lo que le ofrecían no era acorde al precio real.

«Pesaban el anillo, pero le decían que solo le pagarían por el valor de los materiales. No consideraban la calidad de los diamantes, su marca o hechura (proceso de diseño). En este caso, se trataba de un anillo de platino con diamantes, pero lo que ofrecían por él era irrisorio. Entonces comencé a pensar dónde se pueden vender joyas a un precio justo y de manera segura. Como en Chile no existía este espacio, decidimos explorar el mercado de lujo y crear este marketplace», cuenta Tomic.

Cordero añade que la gracia de este espacio online es que los compradores pueden adquirir un producto de altísima calidad con completa seguridad, sin riesgos de estafas o falsificaciones.

«Todas las joyas que llegan a nuestra empresa se examinan en un laboratorio y se entregan con certificado de autenticidad; así hacemos una triangulación segura, confiable y justa. Los vendedores reciben un monto acorde a lo que cuesta su joya, y también les damos una nueva oportunidad a joyas que podrían ser transformadas u olvidadas», destaca Tomic.

El cuadro que acompaña esta nota muestra la diferencia de precios entre joyas de marca nuevas y usadas, evidenciando grandes oportunidades para adquirir lujo a precio deoferta. Un ejemplo es el anillo «Trinity» de Cartier, argolla compuesta de oro blanco, oro amarillo y oro rosado, que incluye 105 diamantes naturales que totalizan 2,63 cm. Nuevo cuesta cerca de $18 millones, pero en el mercado de segunda mano se puede conseguir a casi la mitad de ese precio.

También ofrecen el anillo «Tríptico dos filas», de oro blanco de 18 kilates con diamantes de corte brillante de 0,21 cm. En el retail cuesta $6,2 millones, mientras en DLusso se vende por $1.200.000.

¿En qué se diferencian las joyas de lujo del resto?

«Principalmente en la materialidad. Es decir, son productos elaborados con gemas naturales y metales, o aleación de metales, ya sea platino u oro de hasta 18K. También que haya sido hecha a mano y no por microfusión. La reputación del joyero o joyería que la creó es otro ítem a considerar».

¿Existe algún tip para saber si las materias primas son reales?

«No hay nada que sirva para determinar si una piedra es natural, se trata de una imitación o es sintética. Hoy existen piedras muy semejantes a los diamantes, como las moissanitas; también hay diamantes creados artificialmente en laboratorios, como los HPHT y CVD, que no son diferenciables a simple vista ni con lupa ni tester en cuanto a su naturalidad. Lo mismo sucede con los metales. Para estar seguro, se deben realizar pruebas con ácido en laboratorios».

¿Cuáles son las marcas más top que se venden en el mercado nacional?

«Tiffany y Co. y Vhernier son las principales marcas internacionales de joyería de alta gama. A nivel local destacan Casa Barros y Mosso».

¿Cuál es el perfil de quien compra o vende joyas de lujo de segunda mano?

«Principalmente son amantes de las joyas, también coleccionistas que buscan renovar o complementar sus joyeros».

Pruebas de autenticidad

El diseñador José Núñez es fundador de Casabona, especializada en alta joyería. En Chile, aclara, no hay normas concretas respecto a la joyería como sí existen en otros países. «No tenemos certeza de que determinado material realmente lo sea. Nos ha tocado revisar piezas que nos traen algunos clientes que no cumplen con lo que les venden. Por ejemplo, nos traen un anillo de oro de 18 quilates, cuando realmente son 16. En Europa la acuñación es muy estricta», precisa.

Una forma de detectar la autenticidad sería percibiendo su peso y que su densidad sea mayor a las típicas joyas de fantasía o de plata. «Como la densidad es mayor, el metal se siente más helado y cuesta más que se caliente con tus manos. Esto sería como una primera prueba», sugiere.

¿Y respecto a las piedras?

«Lamentablemente está lleno de imitaciones. Las imitaciones son materiales que tratan de asemejarse visualmente a una piedra preciosa, mientras que las joyas sintéticas son síntesis de laboratorio para crear esas piedras preciosas que químicamente son iguales. Y esas no las vamos a considerar de lujo. De hecho, las marcas de lujo más reconocidas estos últimos dos años han hecho énfasis en que no están utilizando diamantes sintéticos. La única forma de identificarlos es con maquinaria».

¿Qué se debe tener en cuenta al comprar joyas usadas?

«Que cuenten con alguna certificación. Nosotros ofrecemos todas las joyas con certificación GIA, que representa la máxima expresión de confianza, calidad y garantía. Y eso es una ventaja abismal».

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