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Autor de la Foto: RODOLFO GAMBETTI
Título/Pie de foto: ¿Quién se resiste a un hojaldre lleno de sabores mediterráneos?
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Título/Pie de foto: Rodolfo Gambetti
Rodolfo Gambetti
La esquina gastronómica de Catedral con José Miguel de la Barra se llama Ópera Catedral, un destino con dos caras. En la planta baja el Ópera, de impecable servicio y refinada carta donde fanáticos de la buena mesa van a comer una gallina trufada en dos tiempos: el caldo, que perfuma el comedor, y la gallina misma, casi un momento religioso. No hablan y respiran apenas. Allí se encuentran bocados como un huevo pochado durante un hora a menos de 60°C, cuya yema se vuelve una crema deliciosa. Y mucho más.
En el piso superior, con entrada por José Miguel de la Barra, está el bar restaurante Catedral: más juvenil, informal, desenfadado, nocherniego. Una bloguera lo definió como «un bar de levante» -aunque mira al poniente-, porque después del ocaso jóvenos y jóvenas tratan de jugar a la caza mayor. Viernes y sábado baile, lunes a viernes cóctel en la tarde, terraza asomada a lo que queda del verano.
Claro, la forma de elegir un plato cambia totalmente. El chef del Ópera, Ignacio Ovalle, lo es también del Catedral. Formado por el francés Frank Dieudonné y el belga Mathieu Michel, sabe de fiorituras. Este verano Ovalle ideó su primera carta, pensando en este público ávido de experiencias frescas. Y les ofrece, por ejemplo, un delicioso Crudo del chef ($8.600), ya aderezado con mostaza casera, pepinillos, alcaparras y cebolla estofada. Realmente «wild», que aviva el instinto cazador. Otra propuesta son sus buñuelos del pescado del día ($9.400) sobre salsa agridulce de pimientos y alioli. Pero, peligro: esta salsa de ajos emulsionados con aceite de oliva, o la comparte la pareja o con pesar se ignora. Viene en pocillo aparte.
Ahora, un experto en las artes del levante pedirá sin duda una trucha Leontina ($8.800), fileteada y frita sobre puré de papas al cebollín, con mayo casera. Buen pedido, pues este pescado tiene una carne muy fina de textura y sabor, comienzo ideal para una sensitiva velada. Y considero una carta fija los fazzoletti Camilo ($8.400): una dorada y crujiente masa filo, rellena con zapallitos italianos, champiñones, espinaca a la crema y tomates asados. Con una copa de espumante, va derecho a provocar una velada mágica.
No es lo único, por cierto. Hay también papas rellenas para los eclécticos, malaya de cerdo para los galanes rurales y merluza oriental, con arroz jazmín y leche de coco, para quienes apuestan al ambiente exótico. Postres y tragos ni qué decir. Ahora, como siempre ha sido, el éxito del levante lo decide la magia de cada cual. La carta sólo ayuda.
Bar restaurante Catedral
J.M. de la Barra 407
F. 2664 3048
Barrio Lastarria


