Tuve que entrenar de nuevo mi cuerpo y partir desde cero, dice Juan José Aguayo
Iba con mis amigos por un camino en un cerro en Algarrobo y me resbalé. Caí a unos roqueríos, cuenta el jugador de básquetbol 3×3 a su regreso de los Panamericanos Junior de Asunción.
Este lunes, de vuelta en Chile, Juan José Aguayo, se lo tomó entero para descansar y festejar con su familia la medalla de plata obtenida en el Básquetbol 3×3 durante los Panamericanos Junior de Asunción. El equipo, conformado además por Vicente Schulz, Gabriel Soto y Óscar Barría, cayó en la final ante Argentina por 21-11, pero dejó un buen sabor de boca por su despliegue y buena técnica. «Evaluamos muy bien este logro porque en los dos últimos años veníamos de no ganar nada, por lo que ahora era la oportunidad de sacarnos la mala energía y creo que lo conseguimos», dijo Juanjo, que es como se conoce a este alumno de la carrera de entrenador deportivo en la Universidad Andrés Bello.
Claro que para este muchacho, de 1,95 metros de altura, la medalla tiene una satisfacción adicional, porque representa la cima de un largo proceso de recuperación, después de vivir una situación límite, cuando tenía 15 años y jugaba en el Club Providencia.
«Tuve un accidente grave con una fractura de cráneo, mientras paseaba por la playa en Algarrobo. Estuve un mes y medio en la Clínica Las Condes en recuperación, en todo sentido.Y después estuve seis meses sin poder jugar, sólo en recuperación física para volver a rendir en el deporte, pero en el nivel más bajo», explicó el actual jugador de la UC.
¿En qué circunstancias tuvo el accidente?
«Me caí desde un acantilado en la playa. Iba con mis amigos por un camino en un cerro y me resbalé. Caí a unos roqueríos, como desde seis metros. La verdad es que no me acuerdo mucho. No tengo mucha idea de lo que pasó».
¿Qué ocurrió con su estado de salud?
«Obviamente, después del accidente, en la clínica tuve dos operaciones en la cabeza para volver a reconstruir y unir todo lo que se rompió. Luego estuve en coma inducido dos semanas y debí estar un mes en recuperación para salir lo más normal posible».
¿Le quedó alguna secuela?
«No, no quedé con nada. Lo único que me quedó de eso fue el tiempo que tuve que ocupar para lograr la recuperación».
¿Qué hizo para retomar su nivel?
«Mucha kinesiología, nutricionista y preparación física. Tuve todo lo que te imaginas para volver a ser como una persona normal. Me demoré como un año y medio en recuperarme bien, porque antes ya estaba bien, pero para volver a competir necesité un poco más de tiempo».
¿En qué se vio más afectado desde el punto de vista físico?
«Me tuve que recuperar del tema muscular y mejorar la coordinación. Bueno, y como esto me afectó el cerebro también hubo un poco de problemas en la velocidad en las reacciones y en lo cognitivo. En realidad tuve que entrenar de nuevo mi cuerpo y partir desde cero para llegar a un nivel óptimo».
¿Vivir una situación extrema le ayudó de a alguna manera en el deporte?
«Esto me ayudó mucho a poder salir de los problemas, dentro y fuera de la cancha. Aprendí a manejar situaciones difíciles, como perder una final o que te toquen rivales complicados o una mala racha en partidos. Aprendí a manejarme mejor en los momentos de estrés y a fortalecerme, junto a mi equipo, en momentos en que es necesario rendir en un partido».
¿Después de lo que le pasó como que nada es tan difícil?
«Eso es, literalmente. Ahora veo las cosas con otros ojos, con otra visión. Ahora en los Panamericanos, en los momentos de más estrés e importantes, sacaba la voz para apoyar al equipo y tirarlo para arriba».
¿Quedó con algún temor?
«Sí, tratando de que no me golpearan, pero con el tiempo me acostumbré. Se me olvidó y ahora voy con todo, como se debe».
¿Y cuáles son sus aspiraciones?
«Ahora que conseguimos esta medalla, cambia un poco la idea o las perspectivas que tenía. Me di cuenta que en el básquetbol 3×3 tengo un rol bien importante. Ahora es complicado decir qué quiero para adelante, pero por lo menos estoy seguro que deseo conseguir más medallas para el 3×3 de Chile y que se sepa que los chilenos podemos y que somos buenos internacionalmente».


