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Autor de la Foto: Gentileza Leonardo Ruz
Título/Pie de foto: Jacqueline Ramírez del brazo de Onur y Leonardo Ruz tomándose todo con mucho, mucho humor.
Leonardo Ruz cuenta su experiencia con Halit Ergenç, de «Las mil y una noches»
La pareja de Maipú ganó concurso del supermercado Santa Isabel para cenar en Turquía con el actor.
Sergio Vallejos
Miércoles 14 de enero, 19.30 horas, Estambul. Una profesora chilena de nombre Jacqueline Ramírez espera junto a su marido un encuentro único en la vida. En pocos segundos más cenará con Halit Ergenç, el famoso actor turco detrás de Onur, protagonista de la teleserie «Las mil y una noches» y «El sultán». Ella está nerviosa, expectante por la reunión. Leonardo Ruz, el esposo, ya tiene algo de apetito.
El hombre, que a todo esto es inspector general del colegio Madre de Jesús (Maipú), se expresa: «A mí me avisaron que mi esposa se había ganado un premio del supermercado Santa Isabel. Al principio no lo creía, pensé que era una estafa. Después nos dimos cuenta que era verdad y quedamos muy felices… nunca entendí cómo esta comedia había generado tanto en Chile, son cosas medias inexplicables».
Pasan los segundos y el encuentro se produce. Halit aparece en una sala del Hotel Grand Palace de la ciudad, Jacqueline va a su encuentro, lo abraza largamente. Después saluda a Leonardo y se sientan en la mesa. Hay un intérprete que hace las veces de puente comunicacional. El trío empieza a interactuar.
«Mi señora se lo habló todo, tú te habrás dado cuenta que ella es buena para hablar. Yo aprovechaba de hablar cuando ella respiraba, jajajá. Y bueno, el tipo era muy buena onda, se dio todo el tiempo del mundo para hablar con nosotros. Contó que había estudiado ópera, que venía de una familia humilde y que le gustaba comer granadas. Es muy cálido él».
La cena, grabada en totalidad por «Ahora Noticias», de Mega, pronto llega. De entrada hay ternera, de fondo un medallón de carne de vacuno y para finalizar un postre decorado con oro. La comida es acompañada de un buen vino tinto. Elegante, todo muy fino.
«El Onur y yo nos comimos todo, puedo decirte que no es nada mañoso, tiene buen apetito. Entre medio él nos mostró fotos de su familia, de su esposa, la Sherezade (Bergüzar Korel), muy bonita ella. Después mi esposa lo invitó para Chile, a nuestra casa, le dijo que le pasábamos la cama matrimonial si es que viajaba. Él dijo que iba a venir, así es que no sé dónde dormiría yo, quizás me echan debajo de la cama, jajajá».
Dos horas de cena (el asunto estaba planificado para que durara sólo una) y Halit ya debe irse. Antes, eso sí, le da muchos autógrafos a Jacqueline (que ella entregará a sus amigas), se saca varias fotos con la pareja de chilenos y le manda un saludo a Teresa (madre de Jacqueline, ultra fan de su personaje). Todos se retiran sonrientes.
«Mi señora en un momento lo tenía del brazo y no lo quería soltar, jajajá. Hay un fenómeno muy particular con lo que pasó con esas teleseries, muchas mujeres se vuelven locas con Onur, pero en términos bien coloquiales te puedo decir que no tiene ningún brillo. El tipo es atrayente, muy cálido, pero es como cualquier persona».
-¿Y la mirada profunda de Onur?
-Hablan de la mirada profunda de Onur, pero yo no sentí nada de eso, el tipo era como cualquiera nomás. Yo sentía solamente la calidez del hombre, su buena onda, pero de la mirada no.
-Tuviste que compartir a tu mujer durante esa cena.
-La tuve que compartir nomás, estaba medio frito ahí. Yo le decía a mi señora que qué pasaba si me daban celos y con Onur nos agarrábamos de las mechas por ella, jajajá.
-Igual no hay tantas mechas por donde agarrar.
-Jajajá, claro, él es pelado… Y tampoco él hubiese podido agarrar mucho.
«Le gustan los membrillos»
«Hablamos de la familia, nos mostró fotos de sus hijos, nos contó que venía de una familia sencilla, también hablamos de futbol, él dijo que no le gustaba», recuerda Jacqueline Ramírez, la profesora de Historia que cenó con Onur. Ella cuenta que «él quiere aprender español para venir a Sudamérica», que «no es gordo ni flaco», que su voz «es muy varonil» y que durante la cena «nada le quedó en el bigote». «Me contó que le gustan mucho los membrillos y él se rió porque yo le dije ese dicho común chileno: más duro que membrillo colegial. Es simpático».


