Chileno reinventó el encrespador de pestañas inspirado en la clásica cucharita de té

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André Gipoulou partió con un boceto en un papel y hoy lo vende en Salcobrand y Preunic

Le tenía tanta fe que lo mandé a fabricar a China sin que aún tuviera algún contrato de venta en Chile, dice.

¿Qué tiene que ver un dentista con un encrespador de pestañas? ¿Y una cucharita de té con un cosmetiquero? Pareciera que no mucho, pero la historia de «Pestic», el nuevo encrespador de pestañas hecho por un emprendedor chileno relaciona todos esos mundos.

Comienza con un hecho casual que le tocó vivir a André Gipoulou Trujillo (44), dentista valdiviano en ejercicio que, según cuenta, un día vio una cuchara de té en el botiquín de su ex pareja. «Me llamó la atención y le pregunté para qué la tenía ahí. Ella me contestó que para encresparse las pestañas. El asunto me quedó dando vueltas y cómo siempre me ha gustado inventar cosas, pensé en crear un artículo que cumpliera la misma función, pero más estético y manipulable que la cuchara», cuenta.

El siguiente paso fue diseñarlo. «Comencé a hacer dibujos en papel inspirado en la cuchara, que funciona muy bien, por algo la usan las mujeres. Desde el diseño inicial respeté esa forma y esa mecánica», explica.

«Además, me alejé de los encrespadores que venden, porque de acuerdo a lo que investigué, dejan las pestañas rectas, sin curvas, y además las corta, porque como se parecen a una tijera, las aprietan mucho», explica.

Mackarenna Claro, maquilladora, especialista en maquillaje de novia, social y editorial (IG: @claro_studio), coincide con el mal efecto que ocasionan los encrespadores tipo tijera. «Si no se usan bien, dejan un efecto tipo «L», muy cuadradas, por lo que se ve feo y poco natural. Yo también uso la cucharita porque da un efecto más curvo y natural», cuenta.

«Lo que consigue la cuchara es que las pestañas se vean mucho más arqueadas y naturales, para luego darles intensidad con la máscara de pestaña, según el cepillo. Si la quieres más tupida, más separada, etc.», explica.

Ya con el diseño dibujado, Gipoulou se puso a desarrollar el prototipo. «Tanto el diseño como las primeras versiones las hicimos en 3D, con un software y una impresora de este tipo. Luego de eso y de probarlo con usuarias, llegamos al formato ideal y lo mandamos a fabricar a China».

El resultado final es un objeto de 12 centímetros de largo, por 3 cm de ancho y uno de alto. El mango es de poliuretano y la punta, casi igual a la paleta de una cuchara, de acero inoxidable.

Gipoulou Trujillo confiaba en su invento. «Le tenía tanta fe que lo mandé a fabricar a China sin que aún tuviera algún contrato de venta en Chile. Siempre supe que iba a funcionar, porque estaba muy bien pensado y diseñado. Funcionalmente era ya efectivo como la cuchara, pero estéticamente tenía todo un diseño que lo hacía muy atractivo», cuenta.

La comercialización, como les suele suceder a los emprendedores, no fue fácil. «Al principio me costó mucho dar con las personas que tomaban la decisión y les mandaba mails, y finalmente me escucharon en Salcobrand y Preunic, donde hoy lo están vendiendo».

Florencia Ossa, subgerenta de marketing de Preunic, cuenta por qué se la jugaron con el encrespador. «Nos pareció un producto súper innovador, que refrescaba la solución tradicional de la cuchara que usaban las abuelitas. Eso enganchó con nuestras clientas, lo que hizo que el producto tuviera una muy buena recepción», cuenta la ejecutiva.

Nora Godoy Vergara, usuaria del encrespador, cuenta su experiencia: «Siempre había usado la cuchara y me pareció novedoso encontrar un producto diseñado especialmente y que no era la tijera, que deja las pestañas disparejas y las corta. Es muy cómodo y funciona bien», relata.


Abundan los tratamientos

La maquilladora Mackarenna Claro explica algunos de los tratamientos que existen para las pestañas:

Suero: «Se aplica por tres meses y al segundo ya se ve el resultado. Se puede usar a la pestaña, que queda más larga, o a las cejas, en caso de que tenga espacios libres», cuenta.

Tinte: «Se escoge un tono negro para que se vea algo azabache azulado y hace que la pestaña se vea mucho más tupida, lo que simplifica la aplicación de máscaras», indica.

Lifting: «Es un producto permanente que dura aproximadamente dos a tres meses y deja más curva la pestaña», agrega.

Pestañas una a una: «Son pestañas que van directamente pegadas a la pestaña natural, de diferentes grosores. Hay desde 8 mm a 12 mm y más», explica.

Pestañas en racimo: «En lo particular, yo en mis maquillajes de novia y sociales para una fiesta aplico pestañas en racimo, que son falsas y duran lo que dura el maquillaje. No coloca la tira de la pestaña falsa, sino que en racimos, desde la mitad hacia fuera, y queda muy bonito y natural».

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