Kinesiólogo Christian Gutiérrez quedó sorprendido por los fanáticos nipones
Alrededor de 38 mil competidores de todas partes del mundo participaron de la carrera de 42 kilómetros que se encuentra dentro de las seis pruebas más grandes del mundo.
Christian Gutiérrez (42) integró el centenar de chilenos que llegó a Japón a completar el maratón de Tokio, el primero de los seis más grandes del mundo que se disputan este año (además están Boston, Londres, Sydney, Berlín y Chicago), en el que compitieron 38 mil deportistas.
Kinesiólogo, padre de tres hijos y maratonista amateur, Gutiérrez ha corrido en diferentes países, pero esta vez su experiencia fue diferente. En su primera mañana en la capital de Japón, salió a las 6 AM a realizar su trote de activación suave, para ir conociendo los alrededores del lugar. Al llegar a una plaza pública, se encontró con tres monitores vestidos de blanco haciendo clases de movilidad a adultos mayores y a personas que pasaban un poco antes del trabajo. Eran 10 minutos de ejercicios. Después de un rato, llegaba otro grupo. «El mensaje que yo entrego en mis redes es que todos deben moverse unos minutos al día. Ya sea caminar, trotar, hacer algún deporte. Es lo más beneficioso para el cuerpo y en Japón se vive así, hay una cultura del movimiento», relata.
El kinesiólogo comenzó a correr hace 14 años, gracias a un paciente que padecía de esclerosis lateral amiotrófica (ELA). «Pedro era maratonista, comenzamos a forjar una amistad y él me ponía desafíos. Un día me desafiaba a correr 5k, otro día 10k y así comencé con el running. Mi primer maratón fue en 2014, en Santiago. Corrí sólo para darle la medalla a Pedro, porque sabía que iba a morir pronto», relata Gutiérrez. Desde ahí, el kinesiólogo se dedicó a correr maratones por todo el mundo.
Otro momento que llamó su atención en Japón fue en el maratón mismo cuando los espectadores alentaban a los participantes. «Aunque no son muy bulliciosos, nos alentaron los 42 km. En Chile, yo he recibido hasta garabatos de automovilistas molestos por el corte de calles y eso que informan con anticipación. En Tokio los deportistas somos las estrellas y la gente aplaude».
A la hora diferenciar maratones, Christian apunta a la organización. «En Santiago, la Expo Maratón anda súper bien, no tiene nada que envidiar a Tokio. Obviamente acá hay más stands y más tecnología, pero la diferencia está en la carrera. El circuito está cerrado exclusivamente para los corredores, todo muy pulcro, los puestos de hidratación en ambos costados y, por último, está la energía de la gente».
La mayoría de los chilenos presentes en esta competencia tienen 40 años o más, explica «Guti», como le dicen, debido al alto costo que implica correr este maratón. Entre pasaje, estadía e inscripción, estima un gasto de 6 mil dólares, aproximadamente: «Acá viene gente con la vida un poco más resuelta, que quizá ya no paga universidad de los hijos, que puede gastar lo necesario.
Es poco común ver jóvenes, a no ser que vengan con sus padres o con grandes auspiciadores».
Cuenta también que había un sentimiento generalizado entre los compatriotas y que disfrutaron mucho estar allá. «La sensación de los chilenos era de mucha gratitud, por el respeto, por la disciplina, por la empatía y la cultura. Todos me decían que la experiencia era brutal y ojalá chile en 100 años llegue a tener esta cultura deportiva».
Christian Gutiérrez fue el segundo chileno en finalizar el recorrido con un tiempo de 2:38:43 y en la llegada general se quedó con el puesto 360.
Atleta de 83 años fue ovacionado
Iván Moreno, de 83 años, logró finalizar el maratón de Tokio 2025 con un tiempo de 5:55:37. Con esta última hazaña, el ex velocista chileno completó doce maratones oficiales, un total de 560 km y 340 metros. Durante su tercera edad, Moreno corrió seis maratones en Chile e hizo el World Marathon Majors, los seis maratones más grandes del mundo. También representó a Chile en los Juegos Olímpicos de 1968 y este año luchó contra calambres y desgarros para llegar a su tan anhelada meta. «Para Tokio, solo pude entrenar entre enero y febrero porque no podía esperar a competir el 2026. Era esta la ocasión y llegué a la meta. Estoy feliz de haber cumplido mi sueño de los Seis Majors», declaró.