Francisco Fuentes, profesor de Agronomía de la PUC, dirige grupo que las creó
La Trauco es muy interesante, porque su grano es rojo o marrón y puede ser sembrada en el secano de La Araucanía, dice la productora Ingrid Von Baer.
Investigadores de la Universidad Católica (UC), en conjunto con agricultores, desarrollaron cinco variedades chilenas de quinoa, en cuatro colores distintos: dos rojas y las otras tres de tonalidades blanca, amarilla y negra, con potencial de ser exportadas a China. Las primeras fueron denominadas Chucao y Trauco, mientras que las otras tres recibieron los nombres de Nieves, Pangal y Pincoya.
Francisco Fuentes, agrónomo y profesor de la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales UC, lideró la iniciativa, actualmente dirige QuinoaLab UC y señala que el gigante asiático es una opción para exportar. «Los chinos están interesados en nuestras nuevas variedades y que les exportemos, porque su demanda es creciente. Buscamos que ojalá en no más de cinco años sea factible hacerlo, porque es caro para los orientales producirla allá.
Fuentes, antes de integrarse como académico, trabajaba desde el año 2000 en el mejoramiento genético de la quinoa en el Altiplano y también en la zona centro sur de Chile.
«La última vez que estuve en China fue en mayo, gracias a un convenio entre la UC y la Academia de Ciencias Agrícolas de Shanghái», agrega. Participó como expositor en el en el International Quinoa Academic Symposium, donde presentó los avances de Chile en el desarrollo de las nuevas variedades. Durante su visita, además, fue nombrado investigador invitado, integrante del comité académico del Centro Internacional de Innovación en Quinoa de China y miembro de la Sociedad de Ciencias de Cultivos de China.
Explica que la quinoa comúnmente se confunde con un cereal por el uso que se le da al grano pero pertenece al género Chenopodium, de la familia Amaranthaceae.
«Se produce en el altiplano, donde la cultivan comunidades aimaras», detalla. Agrega que también la siembran campesinos del secano costero de la Región de OHiggins, junto con cereales; comunidades mapuches, en las regiones de La Araucanía y Los Ríos, y huilliches en Chiloé.
QuinoaLab UC hizo pruebas desde Arica hasta Punta Arenas. «Buscamos que ojalá se cultive en todo el país», aclara Fuentes.
Buenos rendimientos
El trabajo ya comenzó a dar frutos. La variedad Trauco alcanzó durante la última temporada cerca de 5 toneladas por hectárea en la Región de La Araucanía, en febrero de este año. El resto de las variedades tuvo un rendimiento de 3,5 toneladas por hectárea, en promedio.
«Trabajamos con productores organizados para hacer negocios. Hicimos pruebas reales en 10,15 hasta 20 hectáreas», agrega.
Ingrid Von Baer es una agricultora de la comuna de Perquenco, perteneciente a la provincia de Cautín, en la Región de La Araucanía, que siempre ha sembrado trigo, avena y lupino, y que en 2025 le dio una nueva oportunidad a la quinoa.
«Las primeras siembras comerciales de quinoa las hice hace aproximadamente 15 años, pero existía un poder comprador formal en Chile en mayor volumen. En algún momento sembré 60 hectáreas, pero me quedé con la producción en la bodega por varios años, por lo que la dejé. La situación cambió en 2025, ya que aparecieron interesados, y sembré 20 hectáreas de distintas variedades: Nieves, Trauco, Carmela, que no tiene saponina, y Regalona».
Cosechó en febrero, justo antes de las lluvias que cayeron en su zona. «Fue un año bueno para la quinoa. Ya está trillada. Se está importando mucha quinoa y se puede encontrar un buen nicho», cuenta Von Baer, quien trabaja en forma conjunta con la UC.
«La variedad Trauco es muy interesante, porque su grano es rojo o marrón y puede ser sembrada en el secano de La Araucanía, quizás también en Los Ángeles y Chillán», precisa Von Baer. Añade que puede ser una opción de cultivo de rotación en tierras de trigo, lupino, avena o raps, para evitar enfermedades.
Fuentes precisa que «buscamos juntar a las empresas alimentarias y agrícolas chinas con las chilenas para encontrar oportunidades de negocios, porque China se ha convertido en el tercer productor mundial de quinoa. Hace 20 años ni siquiera figuraba. Perú es el principal productor mundial, con alrededor de 70.000 hectáreas anualmente, después Bolivia y China, con 30.000 hectáreas al año. Los orientales buscan tener proveedores locales y extranjeros».
Von Baer agrega que «Perú y Bolivia tienen un pequeño problema de trazabilidad y para mantener su stock. Por estos motivos, veo una oportunidad clara para Chile porque somos un poco más ordenados, lo que nos permite asegurar vender una cantidad determinada de kilos todos los años. Además, hacemos muy bien la trazabilidad del producto y eso tiene un valor. El consumidor se está fijando mucho en la trazabilidad».
En septiembre, Von Baer sembrará cinco hectáreas para cosechar semillas en febrero de 2027.
Fuentes precisa que «este año obtuvimos más de 150 toneladas de quinoa, producidos por agricultores del sur, lo cual es un hito importante, porque tradicionalmente Chile no la exporta».
La variedad Trauco se caracteriza por su color rojo, por poseer un alto contenido de antioxidantes y entre 15 y 16% de proteínas. En términos culinarios, se caracteriza por ser muy crujiente y fibrosa.
Tiene gran valor nutricional
Pamela Cáceres, nutricionista y profesora asociada del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile señala que, en general, la quinoa «puede contener entre 15 e incluso 20 gramos de proteínas por 100 gramos, cuando está seca. Al cocinarla, esos valores disminuyen porque absorbe agua. Además, para ser un alimento de origen vegetal, tiene entre 3 y 5 miligramos por 100 gramos de hierro. Sus carbohidratos son complejos, al igual que los del arroz, pero su contenido de fibra es más alto, entre 7 y 10 gramos por 100 gramos, lo que genera que su índice glicémico sea menor al del arroz y favorece una regulación positiva de la microbiota y del tránsito intestinal». Explica que es una buena opción para reemplazar el arroz o las pastas y para aumentar la ingesta de fibra.
Fuentes precisa que «trabajamos en la multiplicación de semillas en Arica. Las sembramos entre abril y mayo y las cosechamos entre julio y agosto, con riego tecnificado por goteo. Las producimos en esa zona y eliminamos sus impurezas, luego las trasladamos al sur para tener dos cultivos en un año: uno de semilla y otro de grano».


