Hay más de 20 muertes relacionadas con la apertura de la tumba
«La muerte golpeará con su bieldo a aquel que turbe el reposo del faraón», decía uno de los textos antiguos de Egipto cuando se descubrió la tumba de Tutankamón, el faraón más famoso del mundo y uno de los grandes enigmas de la historia. Al misterio se agregaron las más de 20 muertes atribuidas a quienes abrieron la tumba. Lo mismo ocurrió con las especulaciones con la muerte de Howard Carter, el arqueólogo que fue la primera persona que entró a la cripta del rey egipcio hace más de un siglo. Sin embargo, la ciencia tiene una explicación de la mortal advertencia.
El investigador Ross Fellowes, autor del estudio, publicado en el Journal of Scientific Exploration (léalo acá ), trabajo que replica «Daily Mail», propone que las muertes ocurrieron por el envenenamiento por radiación que provienen de elementos naturales que tienen uranio, como también, desperdicios tóxicos que se pusieron de manera deliberada en el interior de la tumba para alejar a los intrusos.
De esta manera, la exposición a este tipo de sustancias, sugiere la investigación, pudo haber provocado ciertos tipos de cáncer en las personas que ingresaron al lugar en que permanecieron los restos del emblemático soberano de la antigüedad. La investigación documenta los altos niveles de radicación de las tumbas de la época. «Se asoció una intensa radiactividad con dos cofres de piedra, especialmente en el interior», explicó Fellowes sobre las tumbas en dos lugares de Giza y en varias tumbas subterráneas en Saqqara en el Reino Antiguo.


