El enfriamiento de las aguas del Pacífico tropical ha sido más lento de lo esperado
Sin embargo, ya se perciben algunas señales en el país de lo que podría provocar cuando llegue: A una notoria disminución de las lluvias.
El mundo científico monitorea en detalle lo que está sucediendo en el océano para saber si La Niña se ha atrasado o, en definitiva, no se va a establecer.
El doctor en Ciencias del Clima y académico de la Universidad de Concepción Martín Jacques, ratifica que «actualmente nos encontramos en una condición neutra del modo de variabilidad climática llamado «El Niño-Oscilación del Sur» (ENOS)».
El investigador recuerda que La Niña y El Niño son «fases extremas y opuestas» de esa variabilidad de ENOS y, por consiguiente, cuando no prevalece ninguna de esas dos condiciones se transita por una fase neutra.
Jacques dice que «para que se establezca la fase de La Niña, la temperatura superficial del mar (TSM) del Pacífico tropical centro-este debe descender por debajo de un umbral crítico» y agrega que eso sucede «cuando un gran volumen de agua subsuperficial fría aflora en la superficie».
«El desplazamiento de tal volumen de agua se puede monitorear y, aunque en marzo-abril de este año parecía que dicho afloramiento sucedería en pocos meses, esa situación se ha ido retrasando», plantea el investigador del CR2 (Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia).
Asegura que los procesos acoplados de la atmósfera y el océano que trae La Niña se mantienen por ahora con ciertas dudas y por eso que la norteamericana National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) prefiere dar porcentajes. «Si ahora la NOAA de Estados Unidos anuncia una probabilidad de 66% para septiembre-noviembre, aún hay menos de 30% de probabilidad de una condición neutra».
Mientras eso ocurre, dice el director de Departamento de Geofísica de la Universidad de de Concepción, «simplemente continuaremos en la fase neutra de ENOS», lo que «implica que no contaremos en ese periodo con uno de los múltiples factores que modulan las condiciones meteorológicas y climáticas de Chile».
Primeros signos
Para el climátogo Raúl Cordero, del grupo de investigación Antarctica.cl de la Usach, ya se perciben los primeros signos de La Niña en nuestro país, tras un julio que no fue tan lluvioso como el primer semestre y que estuvo bajo la influencia de El Niño.
«El retraso de La Niña obedece a una ralentización en el enfriamiento del Pacífico tropical, es decir, el ritmo con el que venía cayendo la temperatura superficial del Pacífico, frente a las costas de Ecuador y Perú, ha disminuido», explica.
Cordero dice que «a pesar del retraso de La Niña, el enfriamiento del Pacífico continúa lentamente», ya que la temperatura superficial del mar (TSM) en la zona 3-4, que incide directamente en Chile, llegó a los 26,3, es decir, 0,2 grados bajo el valor típico para esta época.
Agrega que cuando llegue a los 26 grados habrá comenzado oficialmente La Niña, a pesar de que cree que «este umbral no se cruzará en las próximas semanas».
«Pero aunque aún La Niña no comience oficialmente, el Pacífico tropical está bajo valores típicos y ese enfriamiento no favorece las precipitaciones en Chile. Este desarrollo de La Niña, aunque lento, probablemente ayuda a entender por qué las lluvias en la zona central han tenido un frenazo en los últimos dos meses», analiza.
El investigador agrega que el Pacífico «ya se ha enfriado suficiente como para que sus efectos en el clima de Chile sean evidentes» y que esas condiciones actuales «no favorecen ni las precipitaciones ni las altas temperaturas» en el país.
«Al igual que las últimas ocho semanas, los próximos meses deberían, por lo tanto, no ser ni extraordinariamente lluviosos ni extraordinariamente cálidos», advierte.
En todo caso, según el climatólogo, esta ralentización en la posible consolidación de La Niña podría indicar que el fenómeno no sería de gran intensidad, aunque insiste en que «la probabilidad de que La Niña termine su desarrollo en las próximas semanas se han ido reduciendo».


