La quiebra de Spirit Airlines dejó a miles de pasajeros varados en los aeropuertos
Otras compañías aéreas activaron tarifas de emergencia para los afectados. Según el gobierno norteamericano, el modelo de negocios de la compañía no era rentable.
La Terminal A del Aeropuerto La Guardia, en Nueva York, amaneció este sábado con una postal poco habitual: counters vacíos, sin personal y con un cartel improvisado pegado con cinta que resumía la situación. «Lamentamos informarles que Spirit Airlines ha cesado sus operaciones globales. Todos los vuelos han sido cancelados y el servicio al cliente ya no está disponible».
En las pantallas, una seguidilla de destinos aparecía en rojo: todo suspendido.
La escena se repitió en otros aeropuertos de Estados Unidos y Latinoamérica y a partir de las 3:00 de la mañana dejó a miles de pasajeros literalmente botados. Así se concretó el cierre definitivo de Spirit Airlines, una aerolínea estadounidense de bajo costo que, tras 34 años, dejó de operar de un día para otro. La compañía volaba principalmente dentro de Estados Unidos, pero también tenía rutas hacia México, Colombia, Honduras, Perú, Ecuador, República Dominicana, Puerto Rico y varios destinos del Caribe.
Una pasajera contó a CNN que recién al llegar al aeropuerto se enteró de la noticia: «Me dijeron que no hay vuelos, que Spirit cerró». Otro viajero, que debía asistir a su graduación, lo resumió así: «Esto es una locura. Anoche todo parecía normal».
En el Aeropuerto Internacional de Miami se acumularon cancelaciones desde temprano, mientras que en el Aeropuerto Internacional Fort Lauderdale-Hollywood hubo vuelos suspendidos y pasajeros sin información clara.
En su comunicado oficial, el presidente ejecutivo de Spirit Airlines, Dave Davis, informó que la aerolínea no contaba con los recursos necesarios para seguir operando y que el nivel de liquidez exigido para sostener la actividad ya no podía ser asegurado, consignó Associated Press. La compañía llegó a tener más de 17.000 trabajadores y cientos de vuelos diarios.
Detrás del colapso hay una crisis que se acumulaba desde hace años. Spirit arrastraba pérdidas desde la pandemia, altos niveles de deuda y dificultades para sostener su modelo de bajo costo en un escenario de mayores gastos operativos.
La aerolínea intentó asegurar una inyección cercana a los US$500.000.000 para mantenerse a flote. Sin embargo, el plan fracasó. Según The Wall Street Journal, la empresa no logró reunir el apoyo necesario ni de sus acreedores ni de la administración de Donald Trump. La propuesta contemplaba apoyo estatal a cambio de garantías financieras que incluso podían derivar en una participación del Estado en la propiedad de la aerolínea, pero las negociaciones no prosperaron.
Desde el gobierno, el secretario de Transporte, Sean Duffy, sostuvo que el problema era estructural: «Su modelo de negocio no funcionaba».
A esto se suma el alza del combustible, presionado por la tensión entre Estados Unidos e Irán, un conflicto que sigue sin resolución tras el rechazo de Estados Unidos a la última propuesta de Irán. El escenario ha mantenido los costos del transporte aéreo en niveles elevados.
Ofertones
Para quienes quedaron sin viaje, aparecieron alternativas. Según publicó AP, aerolíneas como American, United, Delta, JetBlue y Southwest lanzaron «tarifas de rescate» con pasajes rebajados, varios bajo los US$200, para ayudar a los pasajeros varados.
En paralelo, comenzó la preocupación por los reembolsos. Desde la National Consumers League (organización de defensa de los consumidores) recomendaron a los pasajeros guardar toda la documentación del viaje y actuar con rapidez. Expertos advirtieron que no todos los afectados recibirán automáticamente la devolución del dinero, por lo que deberán iniciar gestiones con tarjetas de crédito o seguros de viaje.
El impacto también golpeó a los trabajadores. El presidente del sindicato de pilotos más grande del mundo, Air Line Pilots Association, Jason Ambrosi, calificó el cierre como un golpe devastador.
«El dolor de esta decisión no se sentirá en las salas de juntas, sino en los pilotos, tripulantes y sus familias», dijo en un comunicado.


