Coronel Karem Riveros, jefa de ese departamento, dice que la droga está en el motor del crimen organizado
Con 28 años en la institución, la oficial recuerda por qué se especializó en esta área. Hay mucha juventud que se ve afectada por el consumo y que no tiene el apoyo ni la contención familiar.
Entre el 1 de enero y el 15 de junio del 2026, Carabineros decomisó más marihuana y ketamina que en igual período del año pasado.
MARIHUANA ELABORADA: 49.558,695 kilos versus 23.859,896, lo que representa un aumento de 107,7%.
«La explicación más rápida y más lógica es que los países vecinos están hoy día contribuyendo, pero también siempre es bueno tener presente que el costo asociado a la producción de marihuana es mucho más bajo que el de otro tipo de drogas. Por lo tanto, para la organización criminal es rentable, desde el punto de vista económico, promover este tipo de cultivo ilegal. Sobre todo en un país que es consumidor», explica la coronel Karem Riveros, jefa del OS-7.
También podría haber crecido el cultivo interno. Una señal es que la incautación de plantas de cannabis entre enero y junio del 2026 aumentó 38,4% con respecto al mismo período del 2025. De todas maneras, la marihuana nacional no alcanzaría para cubrir toda la demanda. «La mayor cantidad de las incautaciones en marihuana son de origen extranjero y creemos que ese origen, en su mayoría o en alguna fracción, es boliviano», afirma.
KETAMINA: 1.212,152 kilos versus 250,374 el año pasado, lo que representa un aumento de 384,1%.
«En Chile es una sustancia prohibida. Es una sustancia controlada, pero en Perú y en Bolivia no es la misma condición y eso obviamente hace que las organizaciones criminales pretendan ingresarla, justamente para la fabricación de otras drogas sintéticas», asegura.
La ketamina es un anestésico o sedante de efecto rápido, que se utiliza tanto con seres humanos como con animales y altas dosis pueden provocar intoxicación, convulsiones y alucinaciones.
Asegura que hay más ketamina circulando en Chile, casi completamente ingresada ilegalmente. «Tiene mucha vinculación con laboratorios de fabricación de este tipo de drogas sintéticas. Ahí se explica un poco este mayor ingreso, porque claramente las organizaciones criminales van evolucionando en su forma y buscan acceder o implementar estos laboratorios artesanales», cuenta.
¿Coronel, cuál es el lugar en que se incauta más droga?
«Definitivamente la Región de Antofagasta, principalmente en el ámbito de la marihuana».
¿Hacia dónde va el mercado de la droga?
«La evolución es constante. Sabemos que el tráfico de drogas es un delito transversal a otros delitos y es como parte del motor del crimen organizado. Ya no solamente tenemos estas drogas que son más tradicionales, que son las más reconocidas. Las drogas de síntesis se instalan en distintos lugares».
¿Cuál es el procedimiento que más le ha llamado la atención?
«Se vienen hartos a mi cabeza. Hay uno en particular que es muy reciente. Si bien uno, como carabinero, ve hartas cosas, hartos procedimientos, éste en particular me gustó porque le di el título de El Multinacional, un sujeto que tenía dos o tres identidades y que probablemente tiene muchas más. Hábilmente se movía entre países. Claramente nos da esa seña clara y precisa de cómo el crimen organizado busca todas las formas de evadir los controles que las policías podemos mantener a nivel del territorio nacional. Todavía no me confirman definitivamente de dónde proviene. Por eso lo destaco, porque era como un camaleón».
¿Por qué eligió el camino antidrogas en Carabineros?
«Sin duda hay gente que tiene mucha más experiencia que yo. Llevo vinculada al OS-7 12 de mis 28 años de servicio.
Hace mucho tiempo, en Copiapó, me tocó ejercer funciones que se vinculaban a atención comunitaria y desde ahí obviamente uno ve una realidad en las poblaciones que llama la atención, porque hay mucha juventud que se ve afectada por el consumo y que no tiene el apoyo ni la contención familiar. Dije ¿qué puedo hacer para aportar en estas áreas que obviamente escapaban de mi control? Porque no era mi misión educar a esos niños ni contenerlos.
Creo no haberme equivocado. La verdad es que no deja de sorprenderme, no deja de cautivarme».
¿De afectarla?
«El paso del tiempo a uno le va dando las herramientas necesarias para enfrentar de manera positiva esta dinámica que es tan compleja. Y por cierto que me entrega otras herramientas. Soy mamá y puedo conversar abiertamente con mi hija adolescente y decirle las complicaciones y lo difícil que puede ser la vida de alguien que consume drogas».



