Bruno Costella (22) recibió este martes su licenciatura en la U. Adolfo Ibáñez
Fue un momento de felicidad plena, me dio alegría, no tenía ganas de llorar, tenía ganas de gritar ahí en el salón, aseguró labailarina.
«Mi hijo de 22 años, en diciembre cumple 23, recibió su licenciatura después de cinco años, ingeniería comercial en la Universidad Adolfo Ibáñez. Un capo mi chancho». Esta reflexión, llena de una justificada chochería, pertenece a Claudia Miranda y se refiere a Bruno Costella (@bruno_costella15), su hijo mayor, quien dio un importante paso profesional.
El joven recibió este martes el diploma de su licenciatura y en la ceremonia lo acompañaron sus padres: Claudia y Omar Costella. «Se me llenaron los ojos de lágrimas cuando entraron (al salón), en la típica filita, a sentarse. Ese fue el momento más emocionante porque se les nota la cara de alegría», aseguró Miranda, quien no se aguantó las ganas de hacerle un guiño a su hijo en ese momento. En un video que ella subió a su cuenta de Instagram (@mirandaclau5678) se ve cuando el joven va en la fila, rumbo a su asiento, y ella le dice «pssss». Cuando Bruno la mira, Claudia le tira un beso y él le responde con el mismo gesto.
«Cinco años pasaron en un abrir y cerrar de ojos, qué loco, qué emoción más grande», agrega Claudia, aún extasiada con lo que vivió.
Cuando mencionan su nombre es otro momento importante.
«Sí, fue hermoso. Fue un momento de felicidad plena, me dio alegría, no tenía ganas de llorar, tenía ganas de gritar ahí en el salón, pero no habría sido muy correcto, jajajá. Pero lo aplaudí y grité igual. A él le encanta que yo haga eso, no le da vergüenza».
¿Quién estaba más emocionado, usted u Omar?
«Los dos estábamos súper emocionados. Es nuestro hijo mayor y pagar la universidad, en este país, es un sacrificio enorme y lo logramos. Cuando quedó en la (Universidad) Adolfo Ibáñez nos asustamos (por el costo), jajajá, pero él estaba súper orgulloso, así que lo hablamos con Omar y le dimos con todo».
Queda un poco. Si bien ya se licenció, a Bruno le restan algunos pasos académicos, como la práctica, que comenzará en estos días. «Ahora ya parte la práctica en la CORFO y son tres meses, así que estimo que va a estar como hasta enero en eso. Postuló y quedó. Aparte, Bruno trabaja con Omar en su empresa X-Tres Soluciones Modulares (construcción y diseño de stands para ferias) cada vez que puede. Después que termine la universidad quiere trabajar, así que están viendo con los compañeros qué pueden hacer».
Deporte rudo. Claudia Miranda asegura que a Bruno no le molesta tener una mamá expresiva en sus logros, porque ella y Omar asisten regularmente a sus partidos de rugby. «Siempre lo vamos a alentar. Juega en Dobs (equipo de los ex alumnos del colegio Dunalastair) y termina destruido. Juega desde los seis años y no sé si me acostumbré a verlo moreteado, porque uno sufre. Cuando chocan en el rugby uno piensa en sus huesos, pero él físicamente está bien. Se preocupa de su musculatura, tienen entrenamiento todas las semanas y en el club hay una disciplina muy linda. Con mi marido aprendimos a amar el rugby. Omar mide 1,91 y jugaba básquetbol. Bruno mide 1,80, yo neutralicé la altura porque mido 1,60, jajajá, y con mi hija Amanda (16) igual neutralicé la altura. Lo curioso es que yo medía 1,61 pero me achiqué, me midieron hace poco y mido 1,60, jajajá, es la edad».
En pose. A los 18 años, Bruno Costella ingresó a la agencia de modelos Elite y hasta ahora se mantiene en ella. «Tiene sus pitutos con las agencias y hace fotos, desfile no, para distintas marcas. Yo creo que en lo físico es más Miranda que Costella, se parece mucho a mi padre (Baltasar Miranda, 85), es muuuuy parecido en los ojos y la nariz. Mi hija es Costella, totalmente, así que con Omar estamos uno a uno, menos mal, jajajá», bromeó.


