Claves para decidir qué camioneta comprar para el campo

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Mecánicos y agrónomos plantean que lo primero es ver qué uso se le dará

Capacidad de carga, poder de tracción, así como tipo de combustible y de chasis, son algunos de los factores a considerar.

Comprar una camioneta para trabajar en el campo parece una misión más o menos sencilla. En principio bastaría con un precio conveniente, de marca conocida, que pueda llevar carga y que ojalá tenga doble tracción. La enorme gran oferta disponible, sin embargo, puede confundir a cualquiera, y por ello vale la pena tener en cuenta algunos factores que son claves a la hora de decidir.

Qué uso tendrá

«Lo primero es saber cuál será el uso real que se va a dar», dice el académico Manuel Fuente, profesor de Mecánica en Inacap. «Si la quieres exclusivamente para transporte y carga, sirve una de cabina simple, pero si necesitas llevar pasajeros, podrías optar por una de doble cabina. También debes fijarte en la capacidad. Si será de 500 kilogramos u 800, o si harás una mixtura de usos», explica.

Raimundo Cuevas se desempeña como gerente técnico de Abud y Cía., empresa frutícola que también ofrece asesoría en terreno para el mundo agrícola. Por lo mismo, conoce todos los usos que se pueden dar a una camioneta, desde el tránsito por carreteras hasta incursiones en terrenos disparejos y pantanosos.

«Me toca manejar entre las oficinas de la firma, que están en Curicó, y los diversos campos en los que presto asesoría, repartidos entre la sexta y la séptima regiones. Entonces uno necesita una camioneta que sea cómoda para andar en carretera hasta dos o tres horas diarias, pero la idea es que tampoco sientas que la camioneta se desarma cuando te metes con ella a caminos irregulares», comenta.

El profesor Amaru González, quien enseña Ingeniería mecánica en la Universidad de Santiago (Usach), piensa que no hay una camioneta específica que sea «ideal» para trabajar en el campo, pero sí considera que existe «una camioneta adecuada para cada tipo de trabajo»: «Debes saber qué tanto peso vas a transportar, o si vas a remolcar algo, y en qué terreno: arena, ripio suelto, pendiente. Y también si la camioneta va a ser manejada siempre por la misma persona, o si tendrá varios conductores», enumera.

Qué combustible

«Hoy te ofrecen vehículos que funcionan con gasolina y otros que usan diésel, y ahora también están los eléctricos», explica el académico Manuel Fuente. «En las labores de campo se suele preferir el diésel, porque al menos hasta hace algunos meses el costo del diésel resultaba menor que el de la gasolina, pero ahora mismo la diferencia de costo entre ambos tipos de combustible ya no es tan grande», detalla.

Y añade: «En una zona rural, el costo de inversión más caro es el de una camioneta eléctrica, y luego vendrían la gasolina y el diésel. Pero ocurre que el costo de mantenimiento, en el caso del vehículo eléctrico, es bajísimo, aunque al mismo tiempo debes tener muy claro si en el campo vas a contar con estaciones de carga cercanas».

Amaru González, de la Usach, comenta que, si el usuario quiere hacer trabajos pesados en el campo, el combustible diésel presentará «muchas ventajas»: «Si necesitas llevar carga frecuente, de alto tonelaje, o necesitas remolcar en pendientes, el motor que usa diésel será más apropiado porque está hecho para ese tipo de exigencia. Vas a sacarle más provecho a tu vehículo, porque el motor va a entregarte un mayor torque a menos revoluciones, así que obtendrás mayor fuerza sin necesidad de acelerar tanto», aclara. Fuente plantea un bemol: «La mantención del diésel no es tan frecuente, pero cuando se hace es más cara».

Chasis o monocasco

«Regularmente las camionetas para trabajos en el campo, que se utilizan como vehículos de carga, no usan sistemas monocasco», aclara el profesor Manuel Fuente. «En el mundo agrícola se usa más el chasis con bastidor o largueros, o sea, con la estructura metálica donde se instala la carrocería, el motor y todo lo demás», insiste.

Una postura similar tiene el también docente Amaru González, quien opina que, cuando en el campo se tiene que realizar un trabajo exigente, lo más recomendable es emplear una camioneta que tenga chasis con bastidor. «La gran diferencia, entre el bastidor y el monocasco, es que la estructura del bastidor es más resistente. Ofrece una robustez estructural muy alta, aunque obviamente implica un mayor peso sobre la camioneta», enfatiza.

El académico advierte, eso sí, que el bastidor implica un mayor consumo de combustible, debido al gran peso que debe acarrear el vehículo, y que ese mismo peso también constituye un castigo tanto para los amortiguadores como para el conductor, quien «siente en su cuerpo» cada salto y vibración causada por las irregularidades propias de los caminos rurales. El monocasco, en cambio, brinda una mayor comodidad, además de exigir menos gasto de combustible.

Tracción doble o simple

El académico Amaru González, de la Usach, aconseja pensar bien antes de adquirir una camioneta con tracción 4×4. Entre los factores a considerar, por supuesto, se encuentra el tipo de terreno en que se va a operar, pero el aspecto monetario no deja de ser importante al momento de tomar la decisión.

«La tracción 4×4 ayuda bastante cuando en un camino rural no tenemos adherencia, cuando necesitamos mucha fuerza y control al ir a baja velocidad. También cuando andamos en pendientes, o en terrenos demasiado irregulares. Pero sí debe tenerse en cuenta que la 4×4 suele consumir más combustible, porque las camionetas con ese tipo de tracción son más pesadas, tienen más componentes de transmisión, y existen mayores pérdidas mecánicas asociadas al sistema», resume.

Nicolás Salinas, gerente comercial de leasing operativo de la empresa Salfa, comenta que a veces aconseja a sus clientes que no compren camionetas 4×4, si no están seguros de necesitarlas: «Las 4×4 generalmente son más caras que las 4×2, y tal vez no se justifica tenerlas si sólo vas a hacer supervisión de un campo, manejando por un camino de tierra compactada», informa. «Hoy la oferta es muy amplia. Nos arriendan vehículos para labores de campo con y sin tracción, camionetas 4×2 y 4×4, y también mecánicas que 4×2, así como camionetas 4×4 automáticas».

La opción de leasing

Frente a la dificultad de elegir la mejor camioneta para labores en el campo, muchos productores agrícolas están optando por una vía diferente. Nicolás Salinas, gerente comercial de leasing operativo en la empresa Salfa, cuenta que cada día son más los clientes que deciden arrendar camionetas. Según explica, esto se debe a que «entendieron que para ellos comprar vehículos no era una actividad comercial, no generaban ganancias con eso. «Nuestros clientes de la industria agrícola nos entregan o delegan la administración de sus flotas, y los ayudamos para que sean más eficientes en sus gastos, para que no paguen de más. Es como que diseñamos un traje hecho a la medida de cada uno, para que utilicen vehículos que responden a sus verdaderas necesidades. Así pueden utilizar todo tipo de vehículos, de tracción 4 x 2 ó 4 X 4, pero también acceden a diferentes versiones de un mismo modelo, desde camionetas muy equipadas, para el segmento gerencial de la empresa agrícola, hasta versiones más simples y básicas para el trabajo duro en terreno», resume.

«Uno necesita una camioneta cómoda para andar en carretera dos o tres horas», Raimundo Cuevas.

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