Cinco estudiantes de Puerto Montt ganaron premio de Endeavor, Fundación Chile y Corfo
Los adolescentes fabrican dulces con rosa mosqueta y volarán a encuentro global de emprendimiento juvenil.
El 13 de abril, cinco jóvenes de Puerto Montt y su profesor jefe caminarán por la Quinta Avenida, recorrerán calles «One way» y verán a lo lejos (o de cerca, si tienen suerte) la Estatua de la Libertad. Los compatriotas no andarán de paseo, sino que participarán en la Gala Anual de Emprendimiento Juvenil.
Este viaje a la Gran Manzana cuenta con otro componente dulce: los adolescentes formaron la empresa Chocolates Piedra Azul y fabrican varias golosinas con elementos endémicos. «Lo que nos diferencia del resto es que le ponemos frutos típicos de la zona, como murta, rosa mosqueta, parras y algunas mermeladas. Nuestro chocolate apunta a un público top», cuenta Noemi Huenulef, maestra chocolatera de este grupo, que cursa tercero medio del liceo rural Piedra Azul.
El resto del equipo lo componen Camila Escalona, de 16 años, que se encarga de la contabilidad; Yocelyn Soto, 17 años, que ayuda a Noemí en la cocina; Valeska Mansilla, de 17, que promueve los sabores de sus productos; y Francisco Pérez, de 18, que elabora las cajas de alerce que contienen los bombones, chocolates, cocadas, dulces y alfajores.
Este grupo se impuso en el programa «Apoyo al Entorno Emprendedor», ejecutado por Endeavor y Fundación Chile y financiado por InnovaChile, de Corfo. Cinco liceos técnicos de Puerto Montt, con unos 1.800 alumnos, participaron en talleres de emprendimiento, de donde salieron 80 proyectos.
«La idea se nos ocurrió a todos la verdad, pero la Noemí tiene la experiencia desde chica, porque hacía chocolates en su casa. La encontramos una idea genial y fácil de vender. Su mamá tenía dulce de mosqueta, que es ingrediente al que mejor le va», dice Valeska.
Para Juan Francisco Bojanic, profesor jefe, el futuro de Chocolates Piedra Azul luce auspicioso. «Si siguen con el mismo empeño, se pueden proyectar mucho. Tienen la patudez y ganas de meterse en esto del emprendimiento. En su presentación tuvieron una soltura increíble», explica. El profe desclasifica una historia de puro amor al fútbol. «Pancho de repente veía a todos sus compañeros jugando a la pelota y dejaba las cajas de lado. Teníamos que retarlo», cuenta.
Sven von Appen es dueño de varias empresas y director de Endeavor, pero tuvo un comienzo similar al de los chicos de Piedra Azul, a quienes aconseja: «Hay que trabajar, aprender, escuchar, mirar y tener ejemplos de personas que hayan hecho algo en vida. Conocerlos y dejarse guiar por gente que ha hecho las cosas bien».
10 mil pesos fue la inversión inicial de los liceanos. En 7 meses ganaron 200 mil.


