Su primogénito sufre una enfermedad neurológica incurable y el actor creó una fundación
Su heredero tiene 21 años y padece el Síndrome de Angelman. Él es mágico, lleno de vida. Y con su madre deseamos que mucha gente sepa de él, dice el protagonista de El Pingüino.
La madre del joven es la modelo Kim Bordenave, una de las exparejas del popular actor irlandés de 48 años, con la cual ha compartido hasta la fecha la crianza de James. Tuvo otro hijo, Henry, de 14, con la actriz polaca Alicja Bachleda-Curús.
El actor, que vive en Dublín y Los Angeles, recientemente decidió crear la Fundación Colin Farrell, no sólo para ayudar a su hijo, sino que también a muchos otros jóvenes adultos con necesidades especiales. «Con todos mis ingresos y la buena suerte que he tenido en mi vida, en mi carrera y financieramente en los últimos 25 años, estoy en una posición como una de las dos personas principales que cuidan a James, su madre y yo, para explorar cuál es la mejor opción para nuestro hijo por el resto de su vida. Sobre todo para su próximo capítulo, ya que James cumplió 21 años».
¿Qué le ha enseñado James?
«Me enseñó a cuidarme a mí mismo a raíz de su necesidad de que lo cuiden y que estén con él. Creo que James tenía dos años cuando dejé de beber alcohol y dejé las drogas. Todos los niños necesitan a sus padres, abuelos o alguien que los cuide. En ese momento me di cuenta que James tenía profundos retrasos en su desarrollo. No sé si ya teníamos el diagnóstico que él padecía del Síndrome de Angelman. Inicialmente lo habían diagnosticado mal, diciendo que padecía de parálisis cerebral. Es algo que sucede a menudo, porque ambas enfermedades tienen características en común. James me enseñó a cuidarme, a encontrar dentro de mí deseos de vivir. El gran regalo fue que, a través de los años, encontré razones para desear vivir por mí, aparte de mi preocupación por él».
¿Cómo lo describiría?
«Tiene una gran fuerza de voluntad y es valiente. Trabaja fuerte para desarrollar sus capacidades físicas. Aún así, él nunca podrá cuidarse a sí mismo. Me ha enseñado el poder de la voluntad, mis dos hijos me han enseñado más de lo que yo les he enseñado a ellos. El hombre que soy hoy tiene mucho que ver con mis padres, pero también con mis hijos por su presencia en mi vida».
Cuando la gente le pregunta acerca de su hijo, ¿qué les dice?
«Les contesto que cuando James nació, pensamos que era perfecto, que era perfecto física y neurológicamente. Pero se descubrió que tiene una condición llamada Síndrome de Angelman, lo que significa que no habla y tiene problemas desplazándose físicamente. No está en total control de sus músculos ni de sus acciones. Y cognitivamente no se encuentra donde debería estar a los 21 años. Pero es mágico, lleno de vida. Y con su madre deseamos que mucha gente sepa de él. Por lo que agradezco su pregunta».
¿Cuál es la situación actual de James?
«Todo lo que le daba seguridad e inclusión en la comunidad, incluyendo sus programas extracurriculares, desaparecieron. Ahora estamos mirando qué ocurrirá en el futuro, ya que desde que nuestro hijo nació, ha estado bajo nuestro alero, de su madre y mío, más una pequeña ayuda del estado y del gobierno federal en Estados Unidos, ingresos que ya se agotaron. A pesar de mi seguridad económica, ha sido una lucha tremenda encontrar un buen lugar de residencia donde James pueda continuar viviendo feliz, conectado a la vida, donde él sienta que pertenece a una comunidad. Un lugar donde pueda desafiarse, donde lo cuiden, y donde encuentre una versión similar del amor, que le brindamos su madre y yo. Entonces pensé : Oh, Dios mío, tenemos todas estas dificultades, pero, ¿qué sucede con otras familias que no están en la misma situación económica que la nuestra? «.
¿Ha ayudado su fama a conseguir lo que necesita?
«Un aspecto positivo de la fama es que nos da un cierto estatus. ¿Es alguien más importante que otra persona? Por supuesto que no, pero cuando digo algo, veré micrófonos bajo mi boca, por lo que debo estar preparado acerca de lo que quiero decir y asegurarme que estas palabras se extiendan por el mundo. Tenemos que conversar en Latinoamérica, en Estados Unidos, en Irlanda. Algunos padres desearán seguir cuidando a sus hijos y los respeto. Pero, en mi caso, si colocaran a James en un lugar, me daría un ataque al corazón mañana mismo. Si nos ocurre algo a mí y a su madre, James pasaría a ser un pupilo del estado, por lo que deseamos crear algo ahora mientras estamos vivos y sanos, donde sabremos que James estará bien».
¿La idea es que James ya viva en la Fundación?
«Nuestro hijo está listo para dejar la casa. Ya tiene bastante de mí y de su madre. Está listo para tener una vida más amplia rodeada de una comunidad, como, por ejemplo, ir en grupo al supermercado, James empujando su carrito o ir juntos a la playa, a un museo, a ver una película».
¿Qué cree que él está aprendiendo de usted?
«No tengo idea. Todas las personas son un misterio para mí. James no habla, pero su hermano Henry también es un misterio para mí, incluso yo mismo a veces soy un misterio para mí mismo. Creo que James ha aprendido que es bueno ser amado, respetado y cuidado. Mi hijo es muy divertido, es un joven hermoso, tiene una sonrisa que iluminaría a Manhattan. Quizás aprendió de mí dormir hasta tarde, jajajá».
Al parecer ha recibido mucho apoyo desde que creó su fundación.
«Quedé sorprendido por el grado de positividad y apoyo que recibimos, sobre todo en estos tiempos tan difíciles en el mundo con conflictos de ideologías, en las calles de Los Angeles, de Dublín, en muchos lados. Existe gran agitación en todas partes. Y la creación de nuestra fundación me mostró que la gente está cansada de todo esto. Sólo desean tener un espacio donde su decencia, bondad y su deseo de conectarse el uno con el otro, pueda ocurrir sin ideologías políticas o filosóficas».


