Urbanista chileno Sergio Baeriswyl cree que será una herramienta clave
Gracias a su mayor capacidad de análisis, puede determinar con mayor precisión qué y dónde hace falta infraestructura.
«Las ciudades son un espacio creado por el hombre como refugio de la evolución», sentencia el doctor en Urbanismo por el Karlsru Institute of Technology Sergio Baeriswyl, quien llama a cambiar de enfoque y dejar a de ver a los centros urbanos como un problema de la humanidad.
Asegura que «si miramos hacia el pasado y proyectamos el desarrollo de las ciudades, aparecen algunos datos que no podemos ignorar, como que a nivel global, cada mes se trasladan más de tres millones de personas del campo a la ciudad». En el caso de Chile, la población urbana (88%) supera a la rural.
Con estos datos en la mano, el Premio Nacional de Urbanismo 2014, cree que no hay muchas opciones. «La pregunta es, cómo hacemos para que las 500 mil ciudades del planeta, que en total producen el 78% de los gases de efecto invernadero y consumen el 70% de la energía, absorban la migración del campo, que solo en 2021 movilizó unas 110 millones de personas». En base a eso, asegura que «está claro que el futuro será en ciudades».
IA para Santiago
Para enfrentar el dispar desarrollo urbano de Santiago, que inevitablemente impacta en el nivel de desarrollo humano de sus habitantes, Sergio Baeriswyl, postula que no se pueden desaprovechar las oportunidades que entrega la Inteligencia Artificial (IA).
«Hay que perderle el miedo e integrarla al modelo de ciudad que queremos, porque actualmente es tanta la información acumulada, que muchas veces los humanos no somos capaces de ver todo el panorama y perdemos la posibilidad de tomar la mejor decisión», explica.
En su opinión, el primer paso mejorar no solo nuestra capital, sino que todas las grandes ciudades «es dejar de considerarlas como un problema y empezar a verlas como una solución».
También destaca que en el caso de Santiago, con sus casi ocho millones de habitantes y 15.380 kilómetros cuadrados, el futuro se aprecia mucho más complejo que para el resto de centros urbanos del país. «Esto se debe a que desafortunadamente hay una proporcionalidad entre el tamaño de las ciudades y su población».
En este punto entra la IA. «Para conseguir la ciudad que necesitamos, primero hay que entregarle toda la data disponible, para luego hacer las preguntas adecuadas». Cuenta que, «mientras hace 50 años las políticas públicas de desarrollo se decidían más intuitivamente, hoy tenemos la posibilidad de diseñarlas con información precisa». Con esto se podrían cerrar las grandes brechas que existen Santiago, especialmente en cuanto a servicios, como comercio, transporte y áreas verdes.
Para comprender cómo cerrar las grandes brechas entre las diferentes zonas de la capital, invita a pensar en una estrella de mar. «Es una sobreviviente, a la que si se le corta un brazo le vuelve a crecer y si se parte por la mitad, se duplica». Eso habla de la misma resiliencia y reconstrucción que, cree, debemos aplicar tanto al centro de Santiago, como a los otros centros que existen en la ciudad.
«En lo práctico, si nos decidimos a aplicar la IA al momento de proyectar nuestras líneas de Metro, recorridos de micros, parques, hospitales, colegios, servicios y comercio, lograremos una mayor usabilidad, a la vez que construiremos una ciudad más justa y equilibrada, donde podamos reunirnos en torno a la cultura que nos haga crecer como sociedad», asegura Baeriswyl.


