Sicóloga cree que puede ser una solución cuando uno ronca y al otro le molesta
Decoradora recomienda separar los espacios con un velador. Dice que el dormitorio es el lugar más importante de una casa.
El ex diputado Alberto Cardemil reveló que con su esposa duermen en camas separadas. Fue un consejo que le dio su padre cuando se casó hace 51 años y que, según él, le ha funcionado muy bien.
No es el único caso conocido. El cantante Kevin Jonas y su señora, la estilista Danielle Deleasa, optaron por la misma modalidad. Según contó ella en una entrevista, el músico ronca muy fuerte y ella se desvelaba. Gracias a esa fórmula van a cumplir 15 años de matrimonio.
El sicólogo de parejas Gonzalo Soto, máster en Investigación en Ciencias Humanas, concuerda que es importante un buen dormir para la relación. «Hay factores o componentes que puedan afectar el dormir en pareja. No es un indicador de que algo esté mal o exista una crisis», afirma.
Soto profundiza en la idea: «Es el imaginario social el que convierte dormir separados en una crisis. Son decisiones que se toman en conjunto. Así como uno decide estar en pareja con alguien que no es perfecto/a, la pareja también decide cómo es pareja».
El profesional afirma que, incluso, es posible estar en dormitorios separados. «Se encuentran cuando ellos lo desean».
Para la especialista en familias y directora de la Escuela de Sicología de la Universidad Bernardo OHiggins, Viviana Tartakowsky, este sistema beneficia la vida sexual de la pareja. «Hay espacio para la individualidad y los encuentros pueden ser interesantes. Jugar un poco con el dormir juntos en ocasiones especiales», señala.
A su vez, suma que también es bueno cuando alguno de los dos tiene problemas de insomnio. «Los ronquidos son una molestia para la persona que no puede dormir y que le molesta todo tipo de ruido».
Dormir juntos, agrega, tiene cosas buenas, como compartir momentos y conversaciones profundas. «Pero eso no lo garantiza compartir la cama. A veces los celulares o la televisión se meten en la cama y esos espacios de comunicación se pierden».
Cuestión de espacios
Una investigación realizada el año pasado por el centro Better Sleep Council, de Estados Unidos, reveló que dormir separados resuelve los problemas del sueño. El informe determinó que el 63% de las parejas no duerme junta la mayor parte de la noche. Más aún: el 26% de los encuestados aseguró que descansa mejor en soledad y el 9% admitió hacerlo en habitaciones separadas.
Sin embargo, dormir habitaciones separadas requiere de disponibilidad de espacios, lo cual es una limitante para una parte de la población.
Marisol Velásquez, fundadora del estudio de diseño y decoración Rustic Chic, cree que hay bastantes personas que quieren dormir en piezas separadas. Los que no tienen esa posibilidad, indica, optan por tener cada uno su cama.
«Tiene que ver con cuidar la relación y lograr una buena convivencia. Esto se lleva a la práctica en el espacio más importante, que es el dormitorio», argumenta.
La decoradora recomienda delimitar el espacio. «Ideal que se pueda separar con algún velador al medio, para que ambos puedan interactuar, ya sea tomando un vaso de agua o cargando el celular. El velador también determina el espacio entre cama y cama».
Un poco de contexto
El sociólogo Rodrigo Larraín, académico de la Universidad Central, cuenta que el tema de los dormitorios ha tenido distintas etapas a través de la historia.
«Antiguamente, las familias vivían hacinadas, durmiendo en una misma cama. Pero a medida que mejoró la situación socioeconómica, se empezaron a adoptar otras costumbres. Por ejemplo, en la Edad Media los castillos no tenían asignada la función que iba a tener cada pieza. Los dormitorios iban cambiando siguiendo el sol, que había que aprovechar. Porque era muy difícil calentar una construcción que era mayoritariamente de piedra y ladrillo», sintetiza.
Con la llegada de la modernidad, en cambio, la gente con mejor situación económica tiene casas más grandes. «Marido y mujer tenían funciones distintas dentro y fuera del hogar. Si dormían juntos, se cruzaban mucho. Según la actividad del padre de familia, era bueno que tuviera una habitación separada. Era una época que no se asentaba mucho el amor. El amor aparece en el siglo XII en occidente. El matrimonio en ese tiempo estaba basado en los acuerdos de la familia», explica.
Es en el siglo XX que los especialistas advierten que el matrimonio tiene que ser cuidado. «Eso implica proyectos de parejas juntos y vida sexual permanente. Las ciencias sociales aparecen recomendando tener una cama común. Pero en los últimos años muchas personas optan por dormir en habitaciones separadas. Mucha gente que dice que es muy bueno para la convivencia y para la salud».
«Son decisiones que se toman en conjunto. La pareja también decide cómo es pareja», Gonzalo Soto.


