Centro Cultural Palacio de La Moneda, comienza la noche del 3 de mayo de 2011. Se lanza el Mitsubishi i-MiEV para Chile, y comienza la nueva era de la electromovilidad en el país. 14 años después, ya hay más de 115 eléctricos en oferta.
Según el último informe de ventas de autos de nuevas energías de ANAC A.G (Asociación Nacional Automotriz de Chile), las ventas llevan un asombroso ritmo al alza. 3.022 modelos 100% eléctricos ingresaron al parque, que se suman a los más de 6.000, ya circulando por nuestras calles. Un aumento del 89,5%.
A pesar de las alegres cifras, el parque total de eléctricos, es menos del 2% de todos los vehículos con permiso de circulación vigente, cifrado en cerca de los 6 millones de vehículos con motor (según datos del INE). Así, a pesar de sus beneficios, la electromovilidad, no es aún una experiencia masiva.
Medio ambiente y economía
Si bien, gran parte de los chilenos (sobre todo en Santiago), han experimentado la electromovilidad en los buses de Red (que en 2026 debería llegar a 4.400 unidades, cubriendo cerca del 68% de la flota total), no es lo mismo que ser dueño de un auto eléctrico.
Desde taxistas a usuarios particulares, cada uno tiene sus propias motivaciones para sumarse a la tendencia cero emisiones, y distintas perspectivas de su experiencia.
Soledad Barros es dueña de un BYD Dolphin Mini, y cuenta sus razones: «principalmente el ahorro que es bastante significativo, el cambio de la bencina a la electricidad. También el cuidado del medio ambiente. Siempre hemos sido cuidadosos de no contaminar y hace muchos años que tratamos de reciclar lo más posible en la casa».
Respecto a su experiencia de conducción, se muestra contenta, «Ninguna queja con mi Dolphin Mini, puras maravillas. Pica, es suavecito, silencioso, agradable, no contamina. Estupendo. Lo único es que me gustaría que hubiera más electrolineras para cargar los autos eléctricos y que tuvieran afuera un letrero o un símbolo que dijera aquí se puede cargar este tipo de autos», propone.
Desde otra necesidad, don Gregorio Corrotea, colectivero de Vallenar tiene un sedán eléctrico Dongfeng S50 EVE.
«Es grande el ahorro. Por ejemplo con el auto antiguo estaba gastando 30.000 pesos diarios, quizá un poco más. Con el nuevo, eléctrico, estamos gastando más o menos 6.000 pesos al día. Un montón menos, lo que ha sido un cambio muy grande y bueno».
¿Cómo ha sido la experiencia de sus pasajeros, se dan cuenta que es eléctrico?
«Cuando empezamos pensaban que era como un auto del futuro. La gente pensaba que al ser eléctrico y más avanzado iba a ser más caro; pero después la gente se fue soltando y acostumbrando, ahora lo esperan. A la gente le gusta la comodidad, porque el auto en general es cómodo, es grande, amplio, además de silencioso».
Juan Lillo Abarca, en tanto, es dueño de un Ssangyong, ahora KGM. El modelo elegido es el robusto SUV eléctrico Torres EVX. «Me motivó la idea de no contaminar el medio ambiente, la tecnología que traen, el ahorro significativo de dinero cada fin de mes, es espectacular no sentir ruido de motor ni de tubos de escape, etc. También el torque inmediato al minuto de acelerar», comenta.
Más urbana es la solución elegida por Valeria Yañez: un GAC Aion Y. Califica su experiencia como «muy positiva.
Desde el primer día me sorprendió lo silencioso que es y lo bien que responde, además de lo cómodo y amplio, perfecto para una familia. Lo cargo en mi casa sin complicaciones, es mucho más sencillo de lo que uno cree».
¿Carga en cargadores públicos, o tiene un sistema en su propio estacionamiento?
«Principalmente lo cargo en casa. Cada 2 o 3 días lo dejo enchufado durante la noche y se carga al 100%. He utilizado cargadores públicos también en pocas ocasiones, como en algunos mall o supermercados que tienen puntos de carga, sin embargo, en casa no ha sido un tema».
¿Cómo ha sido la experiencia de usuario respecto a la autonomía, ha sentido la «electro incertidumbre»?
Al principio sí sentí la electro incertidumbre por estar conociendo el auto y su autonomía Después de un tiempo ya tengo claro hasta dónde puedo llegar sin problemas. Tengo los cables de carga en el auto, entonces también voy un poco más segura en caso de emergencia, pero no he tenido la urgencia de usarlos. También he ido de Santiago a Viña del Mar en un par de ocasiones y la batería me alcanza con tranquilidad ida y vuelta, entonces esa electro incertidumbre es una etapa completamente superada», afirmó.