Al parlamentario (exPartido Humanista) le sustrajeron diversas especies desde su casa en Peñalolén
El legislador lleva la cuenta de haber sufrido una serie de atracos que incluyen asaltos a su sede distrital, en Puente Alto.
Cansado de la delincuencia dice estar el diputado Hernán Palma (independiente, ex P. Humanista), quien ya suma siete robos en lo que va del año. El último ocurrió la noche del domingo en su casa, en Peñalolén, cuando al regresar a la vivienda advirtió que el auto de su pareja, un Chery en venta, había desaparecido del estacionamiento. Al ingresar, comprobó que habían forzado las puertas y se llevaron computadores, televisores y otras especies. El parlamentario reclama que no se trata de un hecho aislado: antes habían saqueado en seis ocasiones su sede distrital y en junio sufrió el robo de su celular mientras celebraba el Día del Padre.Sobre el más reciente robo, el diputado Palma, relata: «Llegué como a las diez de la noche y noté que no estaba el vehículo de mi pareja, que estaba en venta. Ahí saltaron las alarmas: las puertas estaban abiertas». Agrega que la reacción de la comunidad fue clave: «Los vecinos tuvieron un comportamiento solidario, los carabineros se portaron extraordinario, llegó Labocar y estuvieron dos horas en mi pieza, que quedó completamente alterada», dice el también médico.
«Se llevaron todo lo de valor», cuenta el legislador. «Un Mac, dos televisores, la guitarra de un hijo, un celular, un cajón, además del vehículo. Es muy violento entrar y encontrar la pieza revuelta, ropa, cajones, papeles y fotos desordenados. Uno se siente muy violentado. Estoy agotado porque son demasiados robos».
Abril
Del primer robo dice que fue en abril este año. «La sede distrital que tengo en la avenida Concha y Toro (Puente Alto) ha sido robada seis veces, contabilizadas por mí. Hubo una serie de robos que finalmente dieron con dos individuos, detenidos por la policía, que entraban prácticamente día por medio en la madrugada», lamenta. Como es un lugar no habitado, estimaban la hora en que podían entrar. Se llevaron computadores, televisores, impresoras, hasta las sillas.
Además, causaron daños: el último robo fue la semana pasada, el miércoles. Sacaron las protecciones de las ventanas, se metieron, desactivaron la electricidad y cortaron el Wi-Fi, lo que impidió ver imágenes de los ladrones.
Eso genera mucha inseguridad para mi equipo. No puedo dejar a gente cuidando, podrían ser agredidos», advierte.
«Durante dos meses entraban cada dos o tres días. La policía no lograba detenerlos y el sistema de alarma funcionó pésimo, lo di de baja y lo cambié. Finalmente, dieron con un par de individuos. No sé muy bien cómo va el proceso, pero lograron frenar un rato. Sin embargo, la semana pasada volvieron a entrar y se llevaron más cosas. Creo que son delitos comunes, de personas drogadictas que merodean», piensa.
¿Ha calculado cuánto le han robado en total?
En la sede distrital las especies son del Congreso, que las compra y equipa. Cuando termina el período, uno debe devolverlas, salvo que el Congreso las dé de baja por robo. Estimo que en la sede se han robado cerca de diez millones de pesos. En mi casa, solo anoche, calculo unos diez millones de pesos también: vehículo, computadores, televisores. En total, entre sede y casa, unos 20 millones de pesos».
En medio de la seguidilla de robos a su sede distrital, le robaron su teléfono. «Fue un lanzazo el 15 de junio en un mall, Día del Padre. Fui con mi hija y una pareja me abordó, metieron la mano en el bolsillo y me lo robaron. Fueron muy rápidos, uno salió y el otro se quedó. Había un móvil de Carabineros afuera, pero no alcanzaron a reaccionar. Los policías hicieron lo que pudieron. Lo que más lamento ahora es el vehículo de mi pareja, que está perdido», menciona.
¿Carabineros ha dicho si hay alguna relación entre el robo del celular y el de su casa?
No, han pasado tres meses desde el robo en junio. Uno podría pensar en conspiraciones, pero trato de disipar esa idea para no volverme paranoico. Igual ando con estrés postraumático, porque no sé quién más ha sido víctima de siete robos en un semestre. Eso inseguriza, uno piensa que lo pueden estar siguiendo. Soy médico en adicciones y trabajo en el territorio, incluso participé en una sesión sobre fentanilo en el Congreso. Uno se imagina cosas, pero espero que sean solo delitos comunes. Aun así, queda la inseguridad»
Explicación
El consultor y asesor en seguridad pública y prevención del delito, Sydney Houston, hace la diferencia entre una casa y una sede. «El delincuente, por lo general, no vuelve a robar en casas, hay algunos casos, pero lo lógico es que no lo haga, ya que luego del robo el dueño del inmueble que, por lo general, no tiene medidas de seguridad, toma precauciones como cámaras de seguridad, alambres de púas, dientes de tiburón», menciona. «Distinto es una oficina del congresista, que tienen computadores, celulares, cosas de campaña y que no tienen medidas de seguridad. El delincuente siente un total desprecio hacia estas oficinas, no siente nada, le da lo mismo. Los antisociales sienten que no están haciendo más daño que robarle a un congresista, es doloroso, pero es la realidad», afirma el experto.
Entre el 25 y el 31 de agosto de 2025, en el sector de la sede distrital del diputado Palma se registraron tres robos en lugar habitado y cuatro en no habitado. Según el Sistema Táctico de Operación Policial (S.T.O.P.) de Carabineros (https://goo.su/pOqWaOy), en 2024 hubo 76 robos en viviendas y en 2025 ya suman 133; mientras que en lugares no habitados se registraron 120 casos en 2024 y 118 en lo que va de este año.


