Revista inglesa clasifica a más de 1.100 planteles con menos de medio siglo de historia
Fueron medidas en producción de investigación y citas en revistas especializadas, entre otros aspectos.
Times Higher Education (THE) publicó este martes su ranking mundial 2024 de universidades jóvenes, concepto que engloba a las instituciones con menos de 50 años de funcionamiento. La revista británica es la misma que realiza el prestigioso ranking mundial THE; acá usa una metodología similar, pero calibrando los porcentajes al rol de los planteles con menor recorrido que las centenarias universidades tradicionales.
Participaron 1.171 instituciones que se midieron en áreas como número de posgrados, reputación de profesores, artículos publicados, citas en revistas académicas, publicaciones en conjunto con universidades foráneas y cantidad de investigaciones que llegan a ser utilizadas por las industrias.
Los primeros lugares los acaparan universidades asiáticas, la mayoría centradas en tecnología, que casi duplicaron su número en cinco años: pasaron de tener 165 representantes en el ranking 2020 a 327 este año (listado completo en timeshighereducation.com, https://acortar.link/099ll8). También aparecen 18 universidades chilenas y otras tres figuran como reportadas (ver tabla).
La primera ubicada a nivel nacional es la U. Adolfo Ibáñez, bien valorada por su área de investigación. «Es algo a lo que la universidad ha apostado mucho en el último tiempo», comenta el rector Francisco Covarrubias. «Estamos en ámbitos como los negocios, la ingeniería, el derecho, la sicología, humanidades y ciencias sociales. No estamos en el área de salud y en otros temas; sin embargo, lo que se ha buscado es generar una investigación de punta, con un incremento bastante grande de investigadores jóvenes. Tenemos uno de los faculty (NR: cuerpo docente) más internacionalizados de Chile y se han incorporado personas que han sido un aporte», señala.
Líderes regionales
En la U. de Tarapacá toman como un premio al esfuerzo su segundo lugar nacional y el hecho de ser el plantel estatal ubicado más arriba en el ranking. «Es una excelente noticia para la universidad. Presentó un ascenso muy importante, que tiene que ver con tres cosas en particular: mejora en la calidad de la investigación, en la internacionalización y en el ambiente de la investigación», plantea Gonzalo Valdés, rector (s) de la UTA.
Las áreas donde investigan son diversas. «En ingeniería, en agricultura, en física de las altas energías, en química, en medicina, en bioprocesos, en educación, en antropología, somos custodios de las momias de Chinchorro, las más antiguas del mundo», comenta.
También le sacan partido a su ubicación fronteriza. «Hay una proporción importante de colaboraciones internacionales. Esto tiene que ver con la ubicación geoestratégica de nuestra institución, que ha tomado liderazgo en lo que denominamos la macrorregión centro sur andina», plantea.
¿50 años?
Sergio Celis, académico de la U. de Chile e investigador en educación superior, opina que el ranking es un esfuerzo por capturar la diversidad de la educación superior. «Las universidades nuevas tienen que competir con las tradicionales; en general son instituciones que buscan especialización en algún área del conocimiento o una nueva manera de hacer las cosas, por eso es un sector interesante de observar», señala
Eso sí, advierte que hay que tomar con cuidado la clasificación, porque en ciertos casos puede resultar engañosa. Es lo que sucede, por ejemplo, con algunas universidades francesas que se crearon en el último medio siglo, pero al alero de instituciones que ya existían.
«Los franceses han tratado de acomodarse al modelo global. Eso les ha significado que se establecen universidades que son herederas de instituciones con mucha tradición. Tenían otro modelo de hacer investigación y formación, tenían institutos, cosas de ese estilo, entonces para tener más papers e investigación tienen que ofrecer otro tipo de programas y ahí se transforman en universidades», afirma.
En Chile menciona la U. Adolfo Ibáñez, que es heredera de una escuela de negocios, y la U. de Tarapacá, que se formó a partir de las sedes regionales de la UC del Norte y de la U. de Chile. «Tienen un legado anterior», enfatiza el investigador.
Sin embargo, ese aspecto no les resta reconocimiento, asegura, «De todas maneras las universidades jóvenes tienen un mérito, porque han tratado de hacer las cosas bien y posicionarse en un sector que lideran otras universidades más tradicionales», concluye.


