La actriz la sorprendió durante la función de Mi madre, mi novia y yo
Nada me iba a impedir estar en una noche tan importante y en un teatro donde mi hija siempre soñó con actuar, cuenta la cordobesa Patricia González.
Mientras Yamila Reyna se toma un mate junto a su mamá, Patricia González, y se alista para cocinarle salmón, repasa dos hechos que vivieron por estos días. El domingo, por primera vez, pasaron un Día de la Madre juntas en Chile. Además la cordobesa logró ver a su hija actuando en el teatro Nescafé de Las Artes. «Preparé este viaje con mucho entusiasmo. Desde 2021 que mi mamá no me visitaba, luego se tuvo que operar (de la cadera) y era imposible que viniera. Ella ama Chile y esta vez también traje a la chica que trabaja en casa hace muchos años para que la cuide porque aún no puede caminar bien», relata la animadora de TVN.
La señora Patricia fue la invitada estrella de Yamila Reyna para el estreno de la obra «Mi madre, mi novia y yo» en el Nescafé de las Artes, montaje que en octubre se podrá ver en Teatro Mori. «Sentí nervios porque mi mamá me iba a ver actuando y no quería que ella se pusiera nerviosa por mí, sino que disfrutara. Al final de la función la sorprendí entregándole un ramo de flores como agradecimiento porque que ella viajó a pesar de su estado de salud. Era mi sueño que ella estuviera presente en este teatro. También me hubiese gustado tener a mi padre pero sé que estaba viéndome desde algún lugar», afirma la intérprete.
«En este momento mi salud no me está jugando una buena pasada pero nada me iba a impedir estar en una noche tan importante y en un teatro donde mi hija siempre soñó con actuar. Fue un regalo del cielo acompañarla», cuenta Patricia. «Cuando terminó la obra, nunca pensé que ella me iba a entregar un ramo de flores. Yo soy muy llorona, sensible y la extraño horrores. Ese gesto fue la frutilla del postre de una noche perfecta», suma.
Ya en sus últimas horas juntas en Chile, Yamila destaca que a ambas «nos gusta regalonear en casa y le cocino harto. Le hago pollo, pescado, queques saludables pero su favorito es el salmón». Su relación la define así: «Somos muy amigas, tenemos lindas charlas y nos acompañamos bastante. Mi madre también es muy divertida». Su vínculo experimentó un cambio cuando Yamila cumplió 40 y «empecé a entender que los padres también son seres humanos.
Uno siempre los ve como superhéroes y lamento no haber tenido a mi viejo para disfrutarlo desde ese lugar, entendiendo que son personas y que les pasan cosas como a uno. Así empecé a ver a mi mamá como mujer y amiga. Ya no es la mamá exigente que pone límites y siempre digo que de ella heredé la resiliencia. La ha golpeado muchísimo la vida y siempre se vuelve a levantar. Es admirable y es una guerrera».


