Leonardo Vallana se ganó la indiferencia de sus 19 compañeros
Que es un semidios venido del Olimpo, que nunca se equivoca, que es el mejor chico reality de todos los tiempos, son algunas de las certezas personales que Leonardo Vallana (34) arropa para su alter ego autodenominado El Princeso en «Mundos opuestos». Eso sí, sus 19 compañeros no comparten para nada sus apreciaciones.
Desde las primeras instancias de convivencia dentro del encierro de Canal 13, Princeso (como lo llamaremos para la nota) mostró rasgos que no cayeron bien en sus colegas de reality. Al principio parecían ser pataletas emulando a algunos participantes íconos de estos programas como a Arturo Longton («La granja»), Jorge Olivares («Protagonistas de la fama») o Juan «Chispa» Lacassie («Mundos opuestos»), pero, fue dando más material.
El clímax de sus actuaciones se vio patente cuando fue a encarar a los gritos a Thammy Palma, quien le regaló su inmunidad a Roon Antonio. «Hay que sacarla», comentó destemplado, provocando las lágrimas de la influencer. Tras eso, vino otra ocasión, donde se fue en contra del mismo Roon quien lo nominó para una prueba de eliminación. «Sabiendo que tenía el tobillo malo me nominaste igual. Eso te hace poco hombre», le gritó Princeso. A esto hay que sumarle un detalle: según él tenía un esguince, pero bailaba y saltaba sin problemas, por lo que sus compañeros dudaron de tal afección.
Ya a esa altura los otros participantes estaban hasta la coronilla de él, pero fue en la última prueba de eliminación contra Mike Milfort donde terminó por sepultar cualquier acercamiento con ellos. Mientras el haitiano colgaba de un arnés, concentrado, para lanzar un objeto de metal (testimonio) a un canasto, Princeso le gritaba «(se te va a caer) afuera, (se te va caer) afuera».
No hubo ni aplausos cuando ganó el chileno y los participantes, en masa, le hicieron la ley del hielo. Antes de irse, Milfort le dijo que «necesitas un cambio en su vida, a Dios en su corazón, veo que eres una persona que se autodestruye». «He ido a sicólogos y siquiatras, pero no hay caso. Cuando pido hora me niegan la hora», le comentó Princeso. «No hay nada que hacer ahí», interrumpió Joche Bibbó.
Otras escenas que marcan su desarmonía con los chicos del encierro fueron cuando se subió primero que todos en la prueba por equipos, no dejando pasar a las mujeres o cuando se lavó los dientes con orina y luego la escupió donde se lavaba la loza.
La elección de Princeso para entrar en el casting, Marcos Gorbán, productor ejecutivo de «Mundos opuestos», la explica en sencillo: «Cada participante entra haciendo su juego, es una decisión de ellos cómo enfrentar ese juego y la convivencia. Una elección es qué personaje quieren ser y en este caso, Princeso decidió ser el polémico porque él es así».
Para el sociólogo Cristóbal Cerda (Universidad Bolivariana) «en este tipo de programas es fundamental que exista un antagonista. Replican la vida afuera, donde en todo orden de cosas lo hay. Un encierro televisado muestra lo mejor y lo peor de un ser humano, la naturaleza humana».
Igual acá se fue un poco al extremo, parece.
«Cuando se elige qué papel jugar es difícil salirse, suponiendo que estás mostrando tu verdadera naturaleza. En este caso se ajusta a lo que él muestra: sus reacciones destempladas van de acuerdo al papel que él asumió, haciéndose cargo de los costos que para él implican».
Anne Varas, sicóloga, también tiene un punto de vista. «Da la impresión de que él eligió ser protagonista desde antes de entrar al reality, pero una vez adentro se dio cuenta que su elección fue la equivocada. Si le pidieron potenciar su personaje se ve en rasgos como cero autocrítica. Él no se ve afectado por tener a todos sus compañeros en contra, bromea con que está solo todo el tiempo, eso es un papel porque a cualquier persona le afectaría estar en su situación».
¿Eligió mal el rol entonces?
«No está mal ni bien, pero la forma de jugarlo es la equivocada. Un antagonista no actúa todo el tiempo en contra de todos y de todo el sistema, en su naturaleza está buscar aliados y él no lo hace ni los tiene».
Leonardo Vallana no contestó las preguntas para esta nota.


