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Autor de la Foto: CARLOS CATALAN
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Título/Pie de foto: Juvenal Olmos
Mientras en Chile se sigue dividiendo a los entrenadores en ofensivos/defensivos, muchas veces de acuerdo al dudoso mensaje visual de poner dos o tres delanteros, hay algunos ejemplos como Mario Salas que defienden el camino correcto: la intensidad del juego.
Juvenal Olmos
Ocurrió en un solo partido, el primero del año. Los cruzados no sólo lo ganaron, sino que además lograron rescatarse a sí mismos desde el abismo metafísico en el que se habían perdido desde que salieron dos veces segundos con Martín Lasarte. Para el técnico Mario Salas es el comienzo ideal: mostrar la pizarrita nueva con tres puntos en el bolsillo y, especialmente, una actuación satisfactoria.
Más allá de la caricatura que se le hace por su admiración al Che Guevara, Salas fue capaz de reorientar en pocos días las necesidades del club. La UC sin identidad de Julio César Falcioni, casi con los mismos jugadores, abrió puertas y ventanas para sacar el humo del camarín. Mientras en Chile se sigue dividiendo a los entrenadores en ofensivos/defensivos, muchas veces de acuerdo al dudoso mensaje visual de poner dos o tres delanteros, hay algunos ejemplos como Salas que defienden el camino correcto: la intensidad del juego.
Un equipo de fútbol puede tener varios defectos, como falta de cohesión entre sus líneas, poca posesión de balón o escasas variantes de ataque, pero lo que de ningún modo se puede permitir es carecer de intensidad en la marca y las transiciones. Esa característica aumenta las posibilidades de que el rival no haga lo que quiera contigo en la cancha, pero hay otro valor agregado: es muy difícil salir campeón sin ella. He ahí el cambio fundamental entre Salas y Falcioni. El nuevo ya consiguió un territorio donde pararse y ahora puede dedicarse tranquilamente a desplegar el potencial de sus jugadores, quienes, por lo demás, están muy contentos con el cambio.
Hace años, por cierto, que no veía a Católica con tanta presencia en las pelotas detenidas. Los tres goles contra Antofagasta salieron de tiros de esquina. Es un pequeño detalle que a lo mejor se transforma en tendencia porque hay buenos receptores y emisores con buena pegada. Se reordenó además el capitán Cristián Álvarez, recuperaron su protagonismo el Chiqui Cordero y Chico Mark y Erick Pulgar se entendió muy bien con Tomás Costa. Esta nueva dupla mixta en el sector de contención instaló ahí la primera zona de creación del equipo, donde el despliegue de Pulgar me hizo recordar al antiguo mundialista belga Jan Ceulemans, ese flaco de patas largas que parecían tentáculos para quitar pelotas en el medio, de buen juego aéreo, presencia en las dos áreas, buena entrega y respetable tiro de media distancia.
Queda mucho paño que cortar, pero creo que esta nueva UC le hará muy bien al campeonato y, quizás, a la Selección en la Copa América porque Mark González por este camino podría erigirse otra vez como una alternativa por el sector izquierdo.


