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Autor de la Foto: FUENTE: REVISTA DE INGENIERÍA Y CIENCIAS DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE
Científico anticipa que sería corto, intenso y destructivo
El último ocurrió hace ocho mil años
y produjo un desplazamiento de tierra de 4,7 metros.
Juan Morales
Hace unos 8.000 años, en la cuenca donde hoy se emplaza una ciudad conocida como Santiago de Chile, se produjo un sismo que bordeó los 7,5 grados Richter y que tuvo como epicentro una franja de 25 kilómetros de largo que corre en paralelo a los faldeos de la cordillera de Los Andes. Esa franja es una falla geológica y muchos siglos después alguien la bautizaría con el nombre de San Ramón.
Según los estudios realizados por el geólogo de la Universidad de Chile Gabriel Vargas, aquel sismo fue el último producido por esta falla geológica. A primera vista no debió ser tan apocalíptico, teniendo en cuenta que el terremoto de Cobquecura del 2010 fue de 8,8 Richter. Pero Vargas advierte que dicha proporcionalidad es por completo falsa. «El próximo terremoto generado por la falla de San Ramón puede ser más destructivo aún», dice. Por varios motivos.
Profundidad baja. «El sismo que produce la falla de San Ramón es del tipo cortical, es decir, ocurre muy cerca de la superficie. El epicentro del sismo de hace ocho mil años fue a sólo unos 10 kilómetros de profundidad, y esa cercanía aumenta considerablemente la intensidad».
Frecuencia de la onda. «El sismo de la falla de San Ramón tiene una frecuencia más alta que la de un sismo común. Eso quiere decir que se mueve más en menor tiempo. Un futuro sismo producido por esta falla no debiera durar más de un minuto. Es decir, son cortos, pero muy intensos».
Nivel de fractura. «El último sismo de la falla de San Ramón produjo un desplazamiento de tierra de 4,7 metros. Es decir, en la fractura un paño de tierra se montó sobre otro nada menos que 4,7 metros. Y en la superficie se produjeron dislocaciones de hasta dos metros. Por dislocaciones hablo, por ejemplo, de levantamientos de tierra. Imagine un edificio donde en la mitad del terreno donde está, se produce una dislocación así».
Área afectada. «Por lo general, en estos sismos las áreas afectadas son las inmediatamente próximas a la falla. En este caso, el sector oriente de Santiago. En Pudahuel, por poner un caso del sector poniente, la intensidad del sismo sería un 50% menor».
Acumulación de energía. Vargas también logró calcular el penúltimo sismo generado por esta falla. Ocurrió hace 17 mil años. «Es decir, esta falla genera un sismo cada más o menos ocho mil años, por lo que ya existiría la acumulación de energía suficiente para otro terremoto. Pero evidentemente no se puede predecir en qué momento ocurrirá».
¿Ejemplos? «Un caso paradigmático de sismo del tipo cortical similar al que produciría la falla de San Ramón es el de 1995 en Kobe, Japón. Duró 20 segundos, tuvo una intensidad de unos 6,9 grados Richter y provocó un gran nivel de destrucción, con más de seis mil víctimas fatales. Y estamos hablando de Japón, un país con amplia cultura sísmica. La pregunta es, ¿estamos preparados para afrontar un sismo de esas características?».


