En una de ellas había hasta un conejo, que fue entregado en adopción
Director de Seguridad explica por qué era tan difícil para los dueños lograr el desalojo de sus propiedades.
«Lo que ocurrió en barrios como Yungay o Matta fue que algunos dueños de estas casonas empezaron a arrendar sin contrato, pero a una sola persona. El problema fue que a ese primer arrendatario se le ocurrió subarrendar las piezas hasta que se formó una cadena de subarriendos».
¿Y el dueño no se enteraba?
«Muchas veces no o lo hacía cuando su casa estaba completamente subarrendada. Otra cosa que empezó a pasar es que a veces a esa persona que subarrendaba inicialmente le llegaba alguien un poco complicado y se le escapaba de las manos la situación».
¿Qué pasaba?
«Dejaba de pagarle al que subarrendaba y se tomaba el territorio, por así decirlo. Lo amedrentaba, tomaba el control del subarriendo y empezaba a cobrarle al resto, muchas veces extorsionando. Eso pasaba en el 60% de las casas».
¿Solo son casas las que han desalojado en Santiago?
«No, también hemos desalojado propiedades como estacionamientos o terrenos, sobre todo en barrios patrimoniales. Muchas inmobiliarias compraron terrenos, pero después no pudieron construir debido a que es zona patrimonial. Uno de esos terrenos era la llamada Ciudad de Dios, que era un estacionamiento que transformaron en 40 piezas. Era la mitad de una manzana. Actualmente la inmobiliaria puso seguridad para evitar que vuelvan a tomarse el terreno».
A todo esto ¿hay algo que le haya llamado la atención en un desalojo?
«Una casa que tenía muchos animales. Me traje un conejo a la oficina y lo di en adopción».


