Dentista relata la increíble escena del 27 de febrero en Talcahuano
El dentista Carlos Briede cuenta que después del terremoto del sábado 27 de febrero se puso a «atar hilos» respecto al comportamiento de los animales ante los desastres. Trabaja en Viña del Mar y en su consulta escuchó historias de gaviotas volando en Quilpué el día viernes o de perros castigados por un repentino ataque de locura. Una auxiliar agregó que su casa fue invadida por hormigas y que desaparecieron horas antes del sismo 8,8.
Sin embargo, lo que más le llamó la atención al profesional fue la historia que le narró un paciente sureño.
«En la base naval de Talcahuano. Un paciente dice que dan la alerta de tsunami, suben al cerro, pasa una patrulla diciendo que no hay alerta y bajan en medio de la neblina. No veían bien el suelo y de repente ven una mancha oscura, café-negra y ondulante, en sentido contrario. ¿Qué era? Ratas. Imagínate, ratas que venían avisándoles que venía la ola. La gente retrocedió y se salvó de una muerte segura. Cuatro personas me lo han confirmado», dice Briede, quien recordó que en India hay hasta un templo para roedores.
«Si me lo hubiesen contado no lo habría creído, pero ocurre. Los ratones se arrancan delante del agua», dice Jaime González, dueño de Magoclin, empresa de control de plagas de Talcahuano. Aunque no ha escuchado de la huida ratonil en la base naval, sí dice que «después del terremoto estuve trabajando en un cerro y los ratones arrancaron en cantidades antes de un temblor. También fui a un colegio y vieron pasar ratones antes de otro sismo fuertón. Parece que hay que buscarse un ratón para que avise antes y poder arrancar».
El alcalde Gastón Saavedra se mostró más descreído ante tamañas historias. Contó que dio vueltas «por toda la ciudad ese día y no vi animales ni ratones despavoridos. Yo creo que más bien es una metáfora de ese señor (Briede) para referirse a la gente de la Marina que arrancó».


