Francisco Abasolo demoró dos años en ensamblar las piezas de su chiche
La máquina, una Vans RV-8, anduvo a 270 kilómetros por hora y pasó todas las pruebas.
Al principio eran pequeños aviones de juguete. Luego siguió con los modelos radiocontrolados. Francisco Abasolo siempre fantaseó con volar y dedicó buena parte de sus 35 años armando con pegamento aparatos a escala. Después aprendió a volar y sacó su licencia para pilotar avionetas.
Ayer, sin embargo, tuvo un vuelo especial, a bordo de un avión que compró hace dos años por Internet y que él mismo armó siguiendo las instrucciones del kit de instalación.
La avioneta, marca Vans, modelo RV-8, con butacas para dos personas, le costó cerca de 100 mil dólares y se parece al Pillán con el que la FACh instruye a sus cadetes. El detalle fue que, como era armable, tuvo que dedicar varios meses para seguir los planos originales, unir las piezas que llegaban desde Estados Unidos e instalar unos 15 mil remaches.
Tras la titánica tarea, Francisco ayer lo estrenó en San Fernando, Sexta Región. Tuvo que postergar tres horas el despegue desde el Club Aéreo de la ciudad, porque el tiempo no lo acompañaba en la mañana. «Estaba muy nervioso, pero los nervios se van cuando uno pone full motor y ya estás volando. Ahí solo queda hacer lo que uno aprendió en los entrenamientos», dijo el piloto cuando aterrizó. Había completado 34 minutos en el aire a bordo de su chiche. El paseo fue a 270 kilómetros por hora.
«Fue todo un éxito. Estuve volando sobre San Fernando, siempre mirando la pista y a distancia de planeo, por si se paraba el motor. Como todo era nuevo, esperaba que quizás estuviese descompensado y se inclinara hacia un lado, pero nada. Se portó perfecto», agregó.
– ¿Qué combustible usa?
– Se llama AvGas y es parecido al combustible que usan los automóviles, pero de mayor octanaje. Y tampoco es tan caro. Esta vuelta, por ejemplo, habrá costado unos 15 mil pesos.
El vuelo de este constructor civil fue supervisado por el piloto e inspector de la Dirección General de Aeronáutica Civil, Ernesto Santander. «He venido a chequear si los sistemas funcionan. Es como recibir el avión y se hace con todos los modelos nuevos. Ahora tendrá que cumplir 39 horas de vuelo de prueba y recién después de eso consigue el permiso de aeronavegabilidad para subir a otra persona. En todo caso, encontré que estuvo bastante bien, sin problemas», evaluó.
«Ojalá me lo preste»
La estupenda Macarena, su esposa-piloto
Macarena Tasville, la esposa de Francisco Abasolo, era la más nerviosa antes de la prueba, «pero mi marido es un excelente piloto. En realidad estaba más asustada por el avión que por mi marido», dijo la guapa mujer, que también es piloto.
«Ojalá me lo pueda prestar alguna vez. Estoy orgullosa, porque aquí hay esfuerzo de todos, de amigos que también son aeromodelistas desde niños y que ayudaron a construirlo», agregó Macarena.


