Roberto Cox reencontró su viejo amor en Abu Dhabi
Este domingo se disputó la última carrera de la Fórmula 1 de esta temporada en Abu Dhabi. Si bien era sabido que Max Verstappen (Red Bull) era el dueño del primer lugar, se debía definir el cuarto mejor piloto del año, que fue Fernando Alonso (Aston Martin).
Para presenciar el importante momento estuvo presente el periodista de Chilevisión Roberto Cox.
«Fue mi primera vez en una carrera de Fórmula 1 y me encantó. De más chico era muy fanático, pero con la muerte de Ayrton Senna dejé de verlo. Ya eran casi 30 años lejos de este mundo, pero vivir esto presencialmente fue increíble. Sentir el ruido de los motores, la velocidad de los autos y el olor a caucho quemado es algo que se percibe de una manera completamente distinta a la televisión», contó el periodista que acompañó a los ganadores del concurso «120 horas con 120: La Fórmula es Tuya» de 120, la principal marca de Viña Santa Rita.
«Es un ambiente muy distinto al resto de los deportes que me había tocado ver porque estás en la tribuna y solamente ves una parte de la carrera: ves los autos cuando pasan frente a ti, pero después no sabes qué pasa en el resto de la pista, a diferencia de un estadio de fútbol o una cancha de tenis, donde siempre estás viendo lo que está pasando. Además, aquí puedes hacer ruido y es un público más adulto y familiar. Es una forma distinta de vivir el deporte y es primera vez que me toca ver algo así», agregó.
Esta experiencia le permitió a Cox disfrutar de 120 horas en Abu Dhabi, las que empezaron a correr desde el jueves: además de vivir la final de la F1, asistió a conciertos de los Foo Fighters y de Shania Twain, junto con pasear y comer en el desierto de noche y visitar lujosos lugares del país.
Uno de esos lugares fue la mezquita de Sheikh Zayed. «Es muy impactante porque es una construcción reciente y una de las más grandes del mundo. Es muy lujosa y abajo tiene un mall con tiendas muy occidentales, donde puedes comer McDonald's o tomarte un Starbucks. Tú vas a rezar, pero para poder hacerlo primero debes pasar por las tiendas. Es una mezcla de culturas muy opuestas en un solo lugar», contó el chileno.
Los chilenos pudieron visitar el palacio presidencial, comieron platos típicos árabes en lujosas carpas instaladas en medio del desierto y se quedaron en un hotel cinco estrellas: «Todo acá es muy lujoso, gastan muchísimo dinero en las construcciones, es todo muy ostentoso, lleno de detalles y de color dorado. Todo está muy bien cuidado y la ciudad está súper limpia, ordenada y segura. Nunca tienes temor de que te vayan a robar el celular».
Otra parte del viaje relacionada a la Fórmula 1 fue visitar el parque de atracciones de Ferrari, donde está la montaña rusa más rápida del mundo, que acelera de 0 a 240 kilómetros por hora en solo seis segundos. «A esa me subí dos veces, me encantan las montañas rusas y teníamos un pase rápido con el que podíamos pasar sin hacer tanta fila. En la noche vimos el momento en el que se definían las posiciones de la carrera de este domingo y terminamos en un en un recital para los fanáticos de la Fórmula 1 donde estuvo Shania Twain», relató.
Una de las cosas que más le llamó la atención al periodista fue la gran cantidad de extranjeros que viajaron especialmente para la Fórmula 1: «Mucha gente viajó pese a que se sabían los ganadores. Muchos norteamericanos y europeos, los veías más que a la gente local. Andaban por todos lados con poleras de distintas escuderías, se identificaba claramente a los fanáticos de Red Bull, Ferrari o Mercedes, incluso andaban así en el concierto».
También aprovechó de probar la playa con un chapuzón, aprovechando que estaban entrando en invierno. «Nos habían dicho que en verano hace tanto calor que el agua sobrepasa los 40 grados y es prácticamente imposible meterse. Ahora es un invierno bien particular y por eso la carrera la hacen en noviembre para cerrar la temporada, porque en verano el calor es insoportable y los neumáticos podrían derretirse. Por eso también la hacen de noche. Eso sí, la pista está muy bien iluminada, que es algo bien atípico», relató.
Los lujos de Abu Dhabi también estuvieron presentes en la carrera.
«Había yates repletos de gente viendo la carrera, donde incluso hacían fiesta mientras corrían los competidores. Imagino que deben ser de personas millonarias. Hay yates que te venden la experiencia de participar o ver la carrera desde el mar, pero tengo entendido que es carísimo. Me dijeron que costaba más o menos 20 mil dólares. Esta vez estaba fuera de mi alcance», comentó entre risas.


