Hay un hecho claro e irrefutable. Anoche «La familia de al lado» arrasó en rating con «Primera dama», al obtener 26 puntos de promedio contra los 12 de Canal 13. Habida cuenta de esta rotunda realidad, analicemos el primer capítulo de la telenovela de TVN, escrita por José Ignacio Valenzuela, el mismo «Chasca» que estuvo tras «Amor a domicilio», «Marparaíso», «Don amor» y «Cuenta conmigo» y detengámonos en tres ruiditos que produce esta nueva oferta dramática.
Lo más llamativo fue que Álvaro Rudolphy volviera a hacer «la gran Rudolphy», que no es otra cosa que enamorarse perdidamente de una mujer casada apenas la ve. Le pasó con Aline Kuppenheim en «Destinos cruzados», con Sigrid Alegría en «El señor de la Querencia» y «¿Dónde está Elisa?». Y ahora con María Elena Swett, esposa de Jorge Zabaleta en este thriller. Como para presentarle a la señora.
La primera vez que se quedó embobado mirando lo ajeno era convincente y hasta inspirador para toda una generación de patas negras, pero ahora tocar una y otra vez la misma tecla rebosa poca credibilidad.
Otro elemento poco verídico fue el amante de Ignacia Fabres (Luz Valdivieso). Más que misterioso llega a ser ridículo. Ayer se le veía sólo parte de su cuerpo bajo unas sábanas y él estaba con una rodilla levantada. Aunque como el eslogan de esta teleserie es «Nada es lo que parece» no demos por sentado que se trata de un hombre. Estas apariciones me recordaron al actor Pablito Striano, que fue al sacrificio en «Los treinta» al encomendársele hacer el rol del siquiatra de los actores principales. Sólo tomaba apuntes de los testimonios de sus pacientes. Nunca habló. El que sí emite algunas palabras (aunque varias ininteligibles) es Leonardo (Cristián Arriagada), que vive postrado tras la muerte de su gemelo Hugo.
El último aspecto que me pareció fuera de foco fue la inclusión de tres personajes humorísticos, todos parte de la servidumbre, que forman un inhóspito y disonante islote en medio de este mar de suspenso. No es nada contra la calidad actoral de Nibaldo (Claudio Arredondo), su mujer Yolanda (Maricarmen Arrigorriaga) y Karen (nana encarnada por Loreto Araya), sólo que chocan tanto como lo harían tres bolivianos en medio de una cumbre de la OTAN.


