Hay adaptadores de lápiz, mermeladores, abridores de botellas y cortauñas
Programa CreAccion de la municipalidadde Pudahuel ha entregado 60 piezas adaptadas.
Llegar a la vejez puede significar perder pequeñas habilidades que antes pasaban desapercibidas: abrir una botella, tomar un lápiz o usar un cortauñas. Con el paso del tiempo, estas tareas cotidianas se vuelven complejas, al punto de tener que depender de otras personas para realizarlas. En Pudahuel, un proyecto municipal decidió enfrentar ese problema desde la creatividad y la tecnología.
El proyecto CreAccion, parte del programa Pudahuel Joven, unió fuerzas con el programa Personas Mayores, ambos pertenecientes a la Dirección de Desarrollo Comunitario de la Municipalidad. El objetivo: usar la impresión 3D para fabricar dispositivos que permitan a las personas mayores recuperar autonomía en su día a día.
«Nos dimos cuenta de que muchas personas tenían dificultades por la pérdida de fuerza en las manos. A partir de esa problemática hicimos talleres donde las propias personas mayores imaginaron, modelaron con plasticina y definieron los objetos que necesitaban», cuenta Kader Bathich, integrante del equipo de CreAccion. Así surgieron productos como adaptadores ergonómicos para escobas, abridores de botellas, cargadores de bolsas, adaptadores de lápiz y mermeladores, todos diseñados en conjunto con quienes los usarían.
Uno de los casos más ilustrativos fue el de un caballero con disminución muscular que no podía cerrar completamente la mano. Para él, se diseñó un toma lápiz personalizado usando un escáner 3D que permitió crear una pieza con el ángulo exacto de su agarre. «Fue una solución hecha a su medida, literalmente», destaca Kader.
«Por mandato del alcalde, Ítalo Bravo, todo lo que hacemos tiene que considerar la voz de las personas mayores. Fueron ellas quienes detectaron sus necesidades y validaron los productos diseñados», asegura Juan Pozo, coordinador del programa Personas Mayores
Actualmente, el programa Personas Mayores trabaja con cerca de 4.000 personas organizadas. Pozo asegura que estas pequeñas herramientas pueden marcar una gran diferencia, especialmente para quienes viven solos o cuidan a familiares con dependencia severa. «Tener un adaptador para abrir frascos, por ejemplo, les evita depender del vecino o de otra persona. Parece algo menor, pero para ellos es autonomía», dice.
Hasta ahora, se han impreso 60 piezas en los talleres de CreAccion, usando materiales como PLA y ABS, resistentes al uso diario. Cada objeto demora entre 20 y 40 minutos en ser fabricado, y cualquier vecino puede acercarse con un diseño propio para imprimirlo, siempre que aporte el material. La iniciativa busca triplicar su producción en el segundo semestre.


