FOTOS DE REFERENCIA (Cargar Manualmente):
FOTO 1
Ruta: /2015/01/26/El_Dia@4_GBH2JVH9O_1_24_009_2601.jpg
Autor de la Foto: JUAN PABLO PACHECO
Título/Pie de foto: La estructura se ubicaba a siete horas del puerto más cercano de Aysén.
Buzos freían sopaipillas en una cocina: se les olvidó apagar el fuego
Dotada de costosa tecnología, la instalación permitía la crianza de los peces.
Paloma Miranda
El canal Pulluche está ubicado en una zona muy aislada, vecina a la reserva nacional Las Guaitecas, a más de 7 horas de navegación desde Puerto Aysén. Allí, en medio de la nada, estaba ubicada la instalación NOE, de propiedad de la empresa Salmones Antártica. Este criadero flotante resultó completamente consumido por un incendio que comenzó el viernes pasado y duró más de 17 horas.
Como en ese lugar no hay compañías de bomberos ni nada similar, nadie pudo acudir a la emergencia. Recién el sábado en la tarde se logró apagar el fuego, gracias al apoyo de una lancha a motor Boomerang que colaboró con una bomba de agua. A esa hora ya no había mucho que hacer: el fuego lo había quemado todo.
La causa del siniestro habría sido un descuido por parte de buzos que trabajaban en el lugar. Luego de preparar y freír sopaipillas para capear el frío, se olvidaron de apagar el gas de la cocina. Eso habría provocado que el aceite del sartén se calentara hasta inflamarse y crecieran las llamas, que se propagaron rápidamente por la instalación flotante.
Con el incendio fuera de control y sin poder ayudar mucho, los trabajadores decidieron escapar de la plataforma y se trasladaron en un bote hasta otro criadero flotante cercano.
Juan Pablo Pacheco, rescatista que ayudó a extinguir el fuego y especialista en la industria salmonera, estimó que las pérdidas podrían ser de alrededor de mil millones de pesos.
Según sus cálculos, cada criadero flotante tiene un costo superior a $700 millones; en su interior, la estructura incluía equipos de tecnología AKVA, que gracias a un filtro de micropartículas maneja la recirculación del agua, generando las condiciones adecuadas para la crianza de los salmones. Estos aparatos están avaluados en unos $200 millones. Además de las pérdidas en infraestructura, en el criadero había alimento para salmones por un total de $100 millones, el que también se perdió.


