Después de cinco derrotas, aparecieron los fantasmas, señala el golero
El portero dice que el equipo de Pellegrino sufrió cuando tuvo que cambiar de ser una escuadra reactiva a una que debía proponerofensivamente.
Una y otra vez Toselli remarca que nunca ha sentido odiosidad de uno u otro lado por haber sido formado en Universidad Católica y ahora jugar por Universidad de Chile. «Obvio que en las redes sociales pueden producirse opiniones a favor y en contra por parte de hinchas de ambos equipos. Pero lo cierto es que nunca he sentido mala onda. En la calle, la gente de la Católica me reconoce por lo que viví tantos años en el club y en la U, desde que llegué, me apoyaron los compañeros, los funcionarios y los hinchas».
¿Será porque usted no es de andar mostrando las camisetas? ¿Por no venderse como símbolo?
«Yo creo que soy respetuoso siempre de todos los equipos y esa enseñanza la tengo de Marcelo Bielsa».
¿Cómo así?
Me acuerdo que en 2009 jugando por la UC en mi primer clásico contra Colo Colo, ganamos 1-0 en el Monumental con gol de Matías Rubio. Al terminar el partido, los hinchas de Colo Colo estaban muy enojados, me putearon y yo celebré muy efusivamente en la cancha frente a ellos. Al otro día, fui a la Selección y Bielsa me felicitó por el partido que hice, pero me dijo que nunca más me burlara de un rival después de ganarle. Nunca más lo hice».
Igual llegar a la U con un pasado en la UC no es fácil. Johnny Herrera dijo que el equipo el año pasado carecía de referentes propios y dijo que tenía uno de la UC -usted- y otro de Colo Colo, (Zaldivia).
«Puede ser verdad lo que dice Johnny y por eso creo que es muy importante que este año se haya sumado Marcelo Díaz al plantel porque aparte de que sigue siendo un gran jugador, es un referente del club y eso le hará muy bien a la U».
Herrera dijo también que a Cristóbal Campos le faltó apoyo interno.
«Tengo la mejor opinión de Cristóbal como profesional. Siempre nos apoyamos y competimos lealmente por el puesto. Tuve relación con él más que con otros jugadores porque entrenábamos juntos. Había respeto mutuo, pero yo no soy de los que habla mucho fuera de la cancha. Adentro sí, soy gritón porque vivo los partidos. Pero no me siento a conversar de la vida. Además, con Cristóbal tengo una diferencia de edad importante.»
Usted terminó como titular en la U pese a no jugar casi nada en el primer semestre. ¿Sintió que no le dieron la oportunidad que merecía desde el principio?
«Yo he aprendido en mi carrera que si quiero tener éxito debo prepararme para cualquier situación. Yo empecé como suplente porque así lo determinó el DT, pero sabía que tendría mi oportunidad en algún momento y, cuando la tuve, la aproveché porque estaba bien preparado».
¿Por qué la U terminó tan mal el año luego de un primer semestre donde llegó a ser puntero?
«Mi evaluación es que la U en el primer semestre era un equipo reactivo, que se sostenía en una defensa sólida y que se creaba pocas oportunidades de gol pero que las aprovechaba. En la segunda rueda, los rivales se dieron cuenta de eso y en su mayoría nos entregaron la opción de ser propositivos y ahí, en esa dinámica, nos faltó capacidad para jugar de esa forma».
Pero se vinieron abajo en forma violenta. Ni siquiera les alcanzó para clasificar a la Copa Sudamericana.
«Es que después de cinco o seis derrotas aparecieron los fantasmas en el camarín, lo que había pasado con la U en los últimos años cuando estuvo peleando por no descender. Es cierto que Zaldivia, yo o Gómez no vivimos esa situación, pero la mayoría de los compañeros sí y eso se sintió».
¿Cómo manejó Pellegrino el equipo, según usted?
«Él es un caballero, serio, muy claro para expresar lo que quiere y se le nota la experiencia que tiene, más aún como jugador. Manejaba bien la presión y nos daba tranquilidad. Tuvo un mérito grande: ser el primer entrenador de la U, en mucho tiempo, en durar todo el año».
¿Se darán mejor las cosas ahora con el DT Gustavo Álvarez?
«Yo creo que sí porque ya ganó un título y conoce el medio. Hay una base del equipo que él conoce. La meta es ser campeones y vamos por eso».


