La familia y sus discípulos despidieron al head coach nacional
Los primos Esteban y Marco Grimalt también llegaron a darle el último adiós a su mentor brasileño, que falleció hace unos días producto de una trombosis pulmonar.
Paulo Roberto Moreira da Costa, más conocido como Paulao, icónico técnico de vóley playa nacional, fue despedido este domingo bajo el frío capitalino en una íntima ceremonia realizada en el Parque del Recuerdo de Huechuraba, hasta donde llegaron familiares y varios integrantes del Team Chile de la disciplina.
Sus alumnos más destacados, los primos Esteban y Marco Grimalt, también quisieron darle el último adiós al brasileño que asumió el desafío de comandar este deporte en nuestro país en 2018, con quien se complementaron tan bien que han llegado a destacar como uno de los binomios de mayor renombre en el orbe.
Esteban llegó con chaqueta de cuero negra y anteojos, acompañado por su pareja, la modelo e influencer Trinidad de la Noi, mientras que Marco estuvo flanqueado por su esposa, Isabel Jimeno. «Se fue un maestro, un líder», fueron parte de las palabras que dedicó el binomio a su head coach durante la semana, cuando se enteraron de su fallecimiento producto de una trombosis pulmonar tras regresar de un viaje, en el aeropuerto de Santiago.
«Hay un antes y un después en el vóleibol playa chileno desde su llegada hace siete años. No solo deja tremendos logros, como medallas panamericanas y actuaciones destacadas en el circuito mundial, sino que también en la reestructuración y el desarrollo de la disciplina. Imagínate, cuando él llegó había diez canchas de vóley playa y ahora hay más de cien canchas a lo largo del país», dice Jorge Luis Pino, presidente de la Federación de Vóleibol y amigo de Paulao.
El directivo no solo se quiere quedar con los logros del brasileño, sino que también con su alegría y capacidad de gestión administrativa. «Siempre estuvo convencido de que debíamos popularizar este deporte y su legado también ha llegado a los jóvenes. Hoy estuvo prácticamente toda la selección del Team Chile para despedirlo, y eso es emocionante», agrega Pino.
La alegría del brasileño jamás pasó inadvertida y sus bromas siempre acompañaron los entrenamientos y las previas. «A mí me decía uuuy, ahí viene el presidente, jajaja, y bromas de esa simpleza e inocencia, pero cargadas de cariño, respeto y camaradería», detalla el mandamás, quien no olvida una característica llamativa de Paulao.
«Pese a su origen brasileño, era más tieso que yo y que varios (para bailar). A veces en los triunfos y festejos, la cosa se ponía festiva pero él tenía menos ritmo que una gotera. Partió un gran amigo, un tremendo motor para nuestro deporte, un ser humano excepcional que encontró su lugar en el mundo aquí en Chile», cierra Pino.
Felipe Gómez, su colega en la dirección técnica nacional, ratifica la calidad de bailarín de Paulao. «Con mucho pesar te debo decir que sí. Le gustaba la música y la sensación brasileña, pero para bailar, no. Nos dimos cuenta de eso porque festejamos harto porque nos acostumbró a ganar. Se fue nuestro líder. Me quedo con los mejores recuerdos como partner de trabajo y el profesionalismo que dejó. Él es y será una leyenda. Cuesta asimilar lo que hizo en todas las ramas», cierra su colega.


