Arquitectos dicen que la parrilla a gas necesita 60 centímetros de ancho y otros 60 para moverse
Los especialistas recomiendan considerar un mesón para apoyar platos o tablas y un mueble para guardar el balón de gas.
«Según el tamaño del balcón se pueden instalar muebles modulares, agregar una parrilla y un mesón. La parrilla tiene que ser a gas porque lanza menos humo que el carbón y molesta menos a los vecinos. Es una buena regla de convivencia», sostiene Martín Valdivieso, socio de la empresa de diseño de proyectos y construcción Quebracho.cl.
No tiene que ser una terraza especialmente grande, mientras quepa una parrilla y un pequeño mesón donde apoyar una tabla o los platos.
«La terraza tiene que tener un mínimo de 1,20 metros de ancho para armar un quincho. Hay varios departamentos en Macul que tienen ese espacio. En un balcón donde cabe una sola baldosa, no se puede. Desde tres ya se podría pensar en armar algo, porque las parrillas tienen 60 centímetros de largo mínimo y quedan otros 60 centímetros para espacio de trabajo o para guardar», explica el arquitecto Francisco Durán, jefe de proyectos del estudio de arquitectura y constructora DiametralCo (@diametralco en Instagram).
Valdivieso acota que para que quede cómodo para parrillar, lo ideal es que haya 1,5 metros de ancho.
«Ya con dos metros puedes tener más muebles para guardar los utensilios», añade.
Una clave para tener un buen quincho es lograr que el espacio sea funcional y ordenado.
«Y para eso tiene que estar todo guardado, el balón de gas tiene que ir dentro de un mueble. También hemos puesto en la pared lateral muebles o bar aéreo para optimizar el poco espacio que se tiene».
En cuanto al presupuesto, Valdivieso detalla que los proyectos rondan entre $1.500.000 y $5.000.000, según los materiales y parrillas que se escoja.
«En general las personas que piden estos proyectos son dueños de departamentos, pero también he tenido arrendatarios que cuando se van de la propiedad se llevan los muebles porque no están apernados al piso», destaca.
Los hombres y las parejas jóvenes son quienes más buscan armar este tipo de espacio, según la experiencia de estos especialistas, pero siempre buscan que tenga un diseño transversal.
«El quincho es un espacio que de por sí que ocupan más los hombres, que lo usan un par de veces en el año. Invitan a los amigos y luego se transforma en un lugar para estar solos, como una vía de escape. Y cuando se vive en departamento es uno de los pocos espacios, si no el único, que pueden intervenir con un quincho. Lo logran siguiendo una estética similar al departamento, pero con muebles más finos o delgados, con estructuras metálicas que se parezcan más a un mueble que al tradicional quincho de terraza con ladrillo y parrilla negra, que es más tosco», observa Durán.
Cuando se consigue un diseño amigable la familia lo usa más, añade el arquitecto, porque se usa incluso como comedor.
Bajo techo
Ana María Irarrázaval, gerente de Marketing de las inmobiliarias Almagro, Pilares y Socovesa, cuenta que los quinchos son una de las amenidades favoritas de quienes buscan comprar una propiedad. Un estudio de preferencias realizado por Pilares en 2022 reveló que luego de las áreas verdes, tener un espacio para asados es el segundo motivo que influye a la hora de elegir una vivienda, con el 42% de las preferencias.
«Se trata de un espacio con un alto nivel de uso, el cual se incrementa en temporada de Fiestas Patrias y fin de año», plantea.
Lo habitual hoy es encontrar quinchos en las azoteas de los edificios para aprovechar las vistas panorámicas o en el primer nivel, pero una de las novedades que se está incorporando son los espacios para asados con techo para prolongar su uso durante todo el año.
«Son ideales para utilizarlos en temporada de invierno, cuando muchas veces la lluvia, el viento o el frío pueden arruinar un panorama al aire libre», declara.
Proyectos como Ñuble de Pilares o Vasco de Gama de Almagro ya los incorporan.
«Los quinchos bajo techo están en el primer piso del edificio, tienen una parrilla a gas incorporada sobre un gran mesón, una campana de extracción de olores y humo, lavaplatos, una gran mesa con sillas, televisión y refrigerador, entre otras cosas», describe la ejecutiva.
En la inmobiliaria Norte Verde están haciendo algo similar en altura. Incorporaron en sus proyectos Albora en Santiago Centro o Irarrázaval en Ñuñoa plazas elevadas con árboles y áreas comunes donde tienen quinchos con techo con el mismo objetivo: ampliar la temporada de uso.


