José Manuel y la opinóloga cumplieron un año de pololeo
Nunca pensé que la iba a tener arriba de un bote pescando. Son experiencias que ella nunca había vivido y que terminaron encantándole, comenta él.
José Manuel Cerda, Cuco para amigos y extraños, está difícil de pillar por estos días. Anda corriendo porque este domingo se va a Estados Unidos junto a Daniela Aránguiz. El viaje es una forma de celebrar el año de pololeo «que ha sacado lo mejor de nosotros», comenta el panelista de «Noche de suerte», de TV+.
Recuerda que en 2025 se encontró por primera vez con la opinóloga de «Sígueme». Fue un encuentro casual en Viña del Mar, cuando él hacía su debut en TV en el programa veraniego «El fenómeno» (Canal 13).
«Estábamos conversando y de repente siento que me tocan el hombro. Era Daniela. Nos habíamos visto una vez antes, en la titulación de su hermana chica, porque ella pololeaba con un amigo mío. Esa noche fue a saludar y después siguió con su grupo», recuerda Cuco.
Eso sí, confiesa: «Ella me encantó. La encontré muy linda. Yo sabía quién era, cachaba que era famosa, pero no consumía mucha televisión y no conocía mucho de ella».
Pasaron los meses y en mayo Aránguiz comenzó a seguirlo en Instagram. Cerda no perdió el tiempo. «Le empecé a hablar al tiro y la invité a salir. Pero me tramitó todo mayo y junio», admite.
Mientras las invitaciones se acumulaban, llegó el cumpleaños del ingeniero. «Me dijo que iba a ir y no llegó». Así las cosas, el hermano de Raimundo Cerda tiró la toalla.
Un día cualquiera Daniela reapareció y lo invitó al cumpleaños de un amigo. Antes de esa fiesta tuvieron un encuentro que él recuerda como decisivo. «La invité a comer y me dijo que no podía, pero que fuera a su casa. Me estaba esperando con unas micheladas. Conversamos mucho rato. Cuando me iba le di un besito de despedida y me dijo no seas patudo, seamos amigos. Y yo le respondí no quiero más amigas, si quiero conocerte es porque me gustas».
Aránguiz, que venía temerosa tras su matrimonio con Jorge Valdivia, se tomó el asunto con calma y se convirtieron en amigos con ventaja.
«Salgamos, pero esto es sin enamorarse, me decía. No te vas a enamorar tú nomás, le respondía yo. Y todo como escondido, siendo muy cautelosos. Nunca había estado en una dinámica así», afirma Cerda.
Después de tres semanas saliendo, Daniela viajó a Estados Unidos con sus hijos. La distancia, paradójicamente, los acercó. «Empezamos a cachar que realmente nos gustábamos», afirma el el conductor de TV.
A la vuelta decidieron ir con todo. Desde entonces, asegura, han construido «una relación basada tanto en los gustos que compartimos como en las diferencias que nos complementan».
¿A qué se refiere?
«Toda la vida he sido muy deportista. Corrí motocross durante 20 años. Me gusta pedalear en el cerro, trotar, los deportes al aire libre, la adrenalina. Me gusta pescar, andar en moto, hacer rafting. Son cosas que para ella eran súper lejanas. Poco a poco empecé a invitarla a participar y ella fue muy entregada a este mundo».
Pareciera que Daniela disfruta de las cosas simples con usted, Cuco.
«La llevé a las dunas, a cerros, a trekking, a pescar. La llevé al sur, a muchos lugares de Chile que ella no conocía. Ha vivido fuera del país, pero no conocía tanto Chile».
¿Cree que eso le gustó de usted?
«Gracias a Dios nos va bien. Podemos viajar, ir a buenos hoteles o restaurantes. Pero creo que lo que más le gustó fue algo mucho más simple. Lo simple de pasarlo bien. De estar en un botecito, pescando, mirando un lago. Un amor más sincero, más real y más aterrizado. Nunca pensé que la iba a tener arriba de un bote pescando. Son experiencias que ella nunca se había dado la oportunidad de vivir y que terminaron encantándole».
¿Es ella más hogareña de lo que usted se imaginó?
«La gente cree que la conoce, pero hay una parte de ella que no se ve. Es una súper mamá. Da todo por sus hijos. Le encanta la casa. Antes de salir a un restaurante, muchas veces prefiere cocinar. Cocina exquisito. Es una mujer muy completa, muy amiga, muy polola, cariñosa».
Y de temer también.
«Los dos tenemos carácter fuerte. De repente nos mostramos los dientes, pero mientras exista respeto y confianza, las diferencias se pueden conversar. Ha sido un año bacán. Muy feliz. Y creo que los dos hemos descubierto cosas que no conocíamos. Ella conoció un montón de experiencias simples que terminó amando y yo conocí a una mujer muy distinta a la que la gente cree que ve en la televisión».


