El argentino Garimaldi lleva más de dos décadas entrenando a la chilena
Kristel Köbrich llegó a vivir junto ala familia del cordobés en 2003 y se ha integrado como una más. Detalla cómo es su rutina de entrenamientos y lo que implica el alto rendimiento.
«Jajaja, no, es que es un mix. Cuando una está rodeada de mucha gente cordobesa hablo así o cuando estoy con muchos chilenos hablo de esa forma».
Usted debe ser de las pocas nadadoras de élite en el mundo que lleva más de dos décadas con el mismo entrenador, ¿qué papel juega Daniel en su carrera?
«Él es un pilar fundamental, un mentor, un maestro? Una persona que me da muchas herramientas, que me guía, que me discute, que me cuestiona para que yo pueda seguir creciendo».
¿Cómo es su rutina actual de entrenamientos?
«Me levanto a las 4 de la mañana todos los días, de ahí entreno hasta las 7:15. Voy a mi casa, tomo desayuno, descanso un poco, hago dos horas de preparación física, almuerzo, voy de nuevo a entrenar a las 4:30 de la tarde, tengo recuperación, yoga, trabajo sicológico. Así es de lunes a sábado, son 10 a 12 horas de entrenamiento por día. Pero son elecciones para poder estar al nivel que quiero».
Si usted concreta una séptima participación olímpica también sería inédito, pero a la vez para cuestionarse por qué no salen más nadadores de nivel olímpico en Chile.
«Es que cuesta mucho. Hay muchas cosas que mejorar ahí. Ahora tenemos una gran infraestructura y se están tratando de hacer las cosas de mejor manera. Creo que hubo un poco de desorden dirigencial, con gente no adecuada en la federación. Eso provocó un retroceso importante en lo deportivo. Hay que masificar, que haya muchos nadadores, porque de 100 solo el 1% llegará al alto rendimiento. Y hay que tener claro que el alto rendimiento no es para todos».
¿Le gusta cuando se habla mucho de sacrificio en el alto rendimiento?
«Por ahí creo que usamos mal la palabra sacrificio, porque es una elección. Hay que tener súper claro eso».
¿Qué opina de los deportistas que pasan quejándose y echando la culpa a otros de sus fracasos?
«Que no están en el lugar correcto y no están entendiendo lo que es el alto rendimiento, donde cada uno se gana su espacio, su lugar, su respeto y tiene su trabajo. Que quizás a algunos se les haga más fácil o más difícil llegar, estamos de acuerdo. No generamos lo mismo, no tenemos las mismas puertas abiertas que una potencia mundial como Estados Unidos o Australia, lo que ya sabemos; entonces, no nos quejemos».
¿Y el costo de vivir lejos de su familia?
«Ellos han tenido que aprender, así como yo tuve que aprender cosas en la vida. Ha sido un aprendizaje mutuo, que da sabiduría».
Por cierto, ¿a qué edad aparecieron sus primeras canas?
«Uy, temprano, porque mi papá a los 30 ya las tenía, así que es herencia. Nunca me las he pintado porque me encantan y encuentro que me queda muy original».


